El Reloj del Juicio Final inició 2026 situado a solo 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico que representa una catástrofe global.
La decisión fue anunciada por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín de los Científicos Atómicos, lo que marca el momento más cercano al desastre desde que se creó este indicador.
Alexandra Bell, directora ejecutiva del Boletín, advirtió que los riesgos existenciales continúan en aumento mientras la cooperación internacional se debilita.
Según los expertos, la creciente confrontación entre grandes potencias y el deterioro de los acuerdos multilaterales elevan la probabilidad de conflictos de gran escala.
Entre las principales amenazas señaladas figuran la intensificación de conflictos que involucran a países con armas nucleares, una nueva carrera armamentista y la posible expiración de tratados clave como el Nuevo Start entre Estados Unidos y Rusia.
A esto se suma el uso creciente de inteligencia artificial en sistemas de defensa sin marcos de control claros.
El informe también destaca el agravamiento de la crisis climática, con niveles récord de dióxido de carbono, temperaturas globales históricamente altas y un aumento sin precedentes del nivel del mar.
Los científicos alertan que las respuestas internacionales han sido insuficientes e incluso contraproducentes para frenar el calentamiento global.
Pese al panorama crítico, el Boletín sostiene que aún es posible alejar las manecillas del reloj mediante acciones concretas, como retomar el diálogo sobre desarme nuclear, regular el uso militar de la inteligencia artificial y fortalecer las políticas de transición energética, subrayando que el tiempo para actuar es cada vez más limitado.
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