Redacción. La zigomicosis es una enfermedad infecciosa poco frecuente, pero extremadamente peligrosa, especialmente en personas con el sistema inmunológico comprometido.
Esta infección es causada por hongos del grupo zigomicetos, que se encuentran de forma natural en el ambiente —en el suelo, materia orgánica en descomposición y estiércol— y que pueden propagarse con facilidad en condiciones de calor y humedad.
La forma más conocida de zigomicosis es la mucormicosis, una infección de rápida evolución que puede producir necrosis (muerte de tejido) y que afecta principalmente a personas con enfermedades como diabetes mal controlada o con tratamientos inmunosupresores.
Otra variante, llamada entomoftoromicosis, suele desarrollarse de forma más lenta y en pacientes inmunocompetentes, especialmente en regiones tropicales.
¿Cómo se contagia?
El contagio puede ocurrir por inhalación de esporas presentes en el aire, a través de heridas abiertas o por el consumo de alimentos contaminados, sobre todo aquellos ricos en azúcares simples, ya que los hongos se alimentan del carbono de la glucosa.
Síntomas iniciales: atención a las señales
Los síntomas pueden variar según el estado de salud del paciente y el tipo de zigomicosis. Sin embargo, entre los primeros signos generales se encuentran:
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Dolor localizado
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Fiebre
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Necrosis de tejidos (en fases más avanzadas)
En los casos pulmonares, se pueden presentar:
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Tos persistente
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Dolor pleural
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Dificultad para respirar (disnea)
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Dolor abdominal y vómitos con sangre
Diagnóstico y tratamiento
La rapidez en el diagnóstico es clave, ya que la zigomicosis puede progresar en cuestión de horas.
El procedimiento médico incluye exámenes físicos y pruebas de laboratorio que analizan muestras de sangre, esputo, secreciones nasales y orina.
En algunos casos, se requiere realizar biopsias más profundas, como de senos paranasales o de lesiones cutáneas.
Una vez confirmada la infección, el tratamiento se basa en dos pilares fundamentales:
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Cirugía para eliminar el tejido infectado
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Terapia antifúngica agresiva, con medicamentos especializados para detener la expansión del hongo.
La evolución del paciente dependerá de múltiples factores: la zona afectada, el tipo de hongo, la rapidez en la detección y, sobre todo, el estado general de salud.
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