Estados Unidos registró una caída histórica en su población de migrantes durante los primeros seis meses del segundo mandato de Donald Trump.
Según un informe del Pew Research Center, el país perdió 1,4 millones de migrantes, la primera disminución de este tipo en más de medio siglo.
El estudio detalla que en junio había 51,9 millones de inmigrantes, un 2,6 % menos que los 53,3 millones contabilizados en enero, cuando comenzó la nueva administración. Esta reducción bajó la proporción de extranjeros del 15,8 % al 15,4 % de la población total.
El informe también resalta el impacto en la economía: Estados Unidos perdió 750.000 trabajadores inmigrantes, lo que redujo su participación en la fuerza laboral del 20 % en enero al 19 % en junio.
De acuerdo con Mark López, director de investigación sobre raza y etnicidad del Pew, esta caída “no se veía desde la Gran Depresión” y responde tanto a las políticas de Trump como a dinámicas naturales de migración.
Incremento de deportaciones
Entre las medidas del presidente destacan el incremento de deportaciones, los controles fronterizos más estrictos y las acciones ejecutivas para restringir la llegada de migrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional reportó más de 352.000 arrestos de indocumentados y 324.000 deportaciones en los primeros 200 días de gobierno, lo que equivale a un promedio de 1.620 al día.
El estudio también señala cambios en la población indocumentada. Tras alcanzar un récord de 14 millones en 2023, el número habría comenzado a descender en 2025, aunque todavía se mantiene por encima de los niveles de 2021.
En cuanto al origen de los migrantes, México sigue siendo el principal país con 11,4 millones de personas (22 % del total), aunque su proporción ha caído desde el 29 % de 2010.
Le siguen India (6 %), China (6 %) y Filipinas (4 %). En conjunto, los migrantes de Latinoamérica representan el 52 % del total.
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El Pew Research Center advierte que aún es temprano para proyectar el alcance de esta tendencia, pero confirma que las políticas migratorias de Trump están marcando un cambio profundo en la demografía estadounidense.


