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sábado, julio 18, 2026

Por qué la lentitud de Melissa lo convierte en una amenaza mayor

Jamaica comenzó a sentir desde la mañana de este martes el impacto del huracán Melissa, que avanza con lentitud pero con una potencia devastadora, dejando a su paso vientos destructivos e inundaciones catastróficas.

Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, Melissa alcanzó la categoría 5 —la máxima en la escala de Saffir-Simpson— y tocó tierra con vientos sostenidos de 295 km/h.

Ante la emergencia, el ministro del Interior de Jamaica, Desmond McKenzie, advirtió: “No es momento de ser valientes. No nos juguemos el futuro con Melissa, es una apuesta que no podemos ganar”.

Miles de personas fueron evacuadas de zonas vulnerables en Kingston y trasladadas a 6.000 albergues habilitados por el gobierno.

Hasta el momento, la tormenta ha dejado tres muertos en Jamaica, tres en Haití y uno en República Dominicana, donde las lluvias e inundaciones comenzaron días antes de la llegada del huracán.

El movimiento lento de Melissa es una de las razones principales por las que representa una amenaza mayor.

Durante horas, la tormenta avanzó apenas 3 a 6 km/h, lo que hizo que vientos y lluvias permanecieran sobre la misma zona durante mucho tiempo, generando inundaciones y marejadas ciclónicas.

“Esta lentitud es devastadora, ya que las tormentas de movimiento lento siempre son peores porque duran más tiempo”, explica la meteoróloga de la BBC, Elizabeth Rizzini.

Además, las aguas cálidas del Caribe occidental, cercanas a los 30 °C, han proporcionado la energía necesaria para que Melissa se intensificara rápidamente. En solo un día, la velocidad de sus vientos pasó de 115 km/h a 223 km/h, hasta alcanzar los 295 km/h.

La ausencia de cizalladura del viento, otro factor meteorológico, permitió que la tormenta creciera sin debilitamiento, manteniendo su fuerza durante varias jornadas.

Con una presión atmosférica central de 901 milibares, Melissa se convierte en uno de los huracanes más potentes del Atlántico en lo que va de siglo, superando incluso la presión registrada por el huracán Katrina en 2005.

Para los jamaicanos, la comparación con tormentas pasadas es alarmante: huracanes como Gilbert (1988), Dean (2007) y Beryl (2024) se acercaron, pero ninguno alcanzó la magnitud de Melissa.

Expertos también analizan un posible vínculo con el cambio climático, ya que investigaciones recientes sugieren que los huracanes tienden a moverse más lentamente que antes, y temperaturas más cálidas podrían intensificar su fuerza y lluvias.

Según el IPCC, es probable que aumente la proporción de huracanes de categoría 4-5 a nivel mundial, lo que explicaría fenómenos como el de Melissa.

Mientras Jamaica y otros países del Caribe enfrentan la tormenta, las autoridades hacen un llamado a la precaución y a seguir las medidas de evacuación, pues la lentitud y potencia de Melissa prolongan el riesgo y aumentan la probabilidad de daños severos en la región.

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