En un gesto de cercanía con los más necesitados, el papa León XIV compartió este viernes un almuerzo con alrededor de 200 personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas 35 niños, en el Borgo Laudato Si’, ubicado en los jardines pontificios de Castel Gandolfo.
La actividad, organizada con el apoyo de la Diócesis de Roma, tuvo como propósito promover la fraternidad, el encuentro y la solidaridad con quienes enfrentan situaciones de pobreza y exclusión social.
«Hay una hambre más profunda»
Antes de iniciar el almuerzo, el Pontífice dirigió un mensaje en el que aseguró que, además del hambre material, existe una necesidad aún mayor en la sociedad.
«Hay hambre de una caridad auténtica, hambre de una Iglesia que realmente sepa abrir sus puertas, acoger y recibir a todos; donde haya amor para todos y nadie sea enemigo», expresó.
El Santo Padre también invitó a fortalecer valores como la reconciliación, el perdón y la paz como pilares para construir comunidades más humanas y solidarias.
Una Iglesia que construya puentes
Durante su intervención, León XIV reflexionó sobre el significado de ser un «constructor de puentes», afirmando que esa misión no corresponde únicamente al Papa, sino también a todos los creyentes.
Señaló que el encuentro buscaba tender puentes entre las personas, sus familias y la sociedad, promoviendo una convivencia basada en la justicia social y el respeto por la dignidad humana.
Asimismo, hizo un llamado a trabajar para eliminar las causas de la pobreza, la desigualdad y la exclusión, destacando que ese es el modelo de Iglesia que desea impulsar.
Un mensaje de esperanza frente a la violencia
El Pontífice agradeció a los organizadores de la jornada y destacó el valor de compartir la mesa como un espacio de encuentro donde prevalezcan la fraternidad y la esperanza.
En su mensaje, lamentó que el mundo continúe marcado por la violencia, el odio y la discriminación, e invitó a todos a colaborar en la construcción de una sociedad más justa y pacífica.
«Estamos construyendo un mundo diferente, un mundo de esperanza y de luz en medio de una realidad muchas veces rota por la violencia y el odio», manifestó.
Un almuerzo marcado por la cercanía
Tras impartir la bendición de los alimentos, el Papa saludó personalmente a los asistentes y compartió el almuerzo con las familias y personas necesitadas que participaron en la jornada.
El encuentro forma parte de las iniciativas impulsadas por el Vaticano para reforzar la atención a los sectores más vulnerables y promover una cultura del encuentro, la solidaridad y el servicio.


