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jueves, junio 4, 2026

Palmerola y la seguridad regional: el rol clave que Honduras juega para Estados Unidos

Honduras no es un aliado más de Estados Unidos en la región. Es su base de operaciones permanente, su socio más antiguo y, con la llegada de Nasry Asfura a la presidencia, el eje de una renovada arquitectura de seguridad hemisférica que Washington está construyendo con urgencia ante el avance del crimen organizado transnacional, el narcotráfico y la migración irregular.

La relación militar entre ambas naciones tiene raíces profundas. Honduras es la única nación de Centroamérica donde existe una presencia permanente de tropas estadounidenses desde 1980, aunque los ejercicios de entrenamiento combinado se remontan a 1965, según datos del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.

La Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo opera en la Base Aérea Soto Cano, conocida como Palmerola, donde permanecen acantonados al menos 400 militares estadounidenses además de personal civil especializado.

La FTC-Bravo no es una presencia simbólica. Trabaja activamente en misiones que abarcan desde el apoyo a operaciones del gobierno estadounidense hasta la lucha contra el crimen organizado transnacional, la ayuda humanitaria, la asistencia en desastres y el desarrollo de capacidades de las naciones socias de la región, según explica el propio Comando Sur.

Con Asfura en el poder desde enero pasado, esta relación entró en una nueva fase.

El pasado 26 de mayo, el mandatario recibió al senador republicano Bernie Moreno, con quien dialogó sobre seguridad regional, combate al crimen organizado y migración, según la Casa Presidencial de Tegucigalpa, aunque los alcances específicos de los nuevos acuerdos aún no han sido revelados públicamente.

El contexto regional amplifica la importancia de Honduras. En marzo pasado, Estados Unidos lanzó el llamado «Escudo de las Américas», una nueva arquitectura de seguridad hemisférica que prevé intercambio de inteligencia militar y policial, operaciones coordinadas y entrenamientos conjuntos entre Washington y los países del Sistema de Integración Centroamericana. Nicaragua fue excluida por sus vínculos con China y Rusia.

Cada nación de la región aporta su pieza al tablero. El Salvador aloja un centro de monitoreo antidrogas del Comando Sur en su aeropuerto principal. Costa Rica mantiene un acuerdo de guardacostas para vigilancia conjunta en ambos océanos. República Dominicana permite el estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves y personal estadounidense. Guatemala solicita mayor apoyo en seguridad sin presencia militar directa.

Honduras, sin embargo, sigue siendo la pieza central: la única con tropas permanentes, la única con base operativa activa y, ahora, con un gobierno que ha decidido apostar de lleno por Washington como su principal aliado estratégico frente a los desafíos que amenazan la estabilidad regional.

 

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