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Honduras
viernes, abril 19, 2024

Otra vez el bosque La Tigra en llamas ¡SOS!

Cuando un bosque nublado como La Tigra se consume por el fuego, se pierde la vida de numerosas especies de animales y plantas que ahí habitan, hay un severo impacto en las fuentes que generan el líquido vital, el agua. Los incendios pueden originarse por diversas causas, pero una de las que más me indigna es cuando son provocados intencionalmente. Los pirómanos, individuos que encuentran placer en la destrucción de hábitats naturales, disfrutan del sufrimiento ajeno y expresan su odio hacia todo lo que sustenta la vida, sintiéndose poderosos al causar este tipo de daño.

Por otra parte, están las quemas que provocan individuos sin escrúpulos, con el objetivo de lucrarse de la desgracia ambiental. Algunos pagan a terceros para alimentar estos incendios, ya que les resulta rentable la destrucción del bosque para luego vender, urbanizar o utilizar las tierras para ganadería extensiva. También existen quemas controladas, estas son hechas por agricultores para expandir sus terrenos, llevando a cabo rondas para afectar solo áreas específicas.  En Honduras, a pesar de las altas temperaturas, el 99 % de los incendios son por causa antropogénica (por el ser humano).

Aunque hay muchas situaciones que mantiene a los hondureños preocupados como el alto costo de la vida, la falta de empleo y la inseguridad, se debe hacer un espacio en la agenda mediática y gubernamental, para colocar este tema como prioridad nacional. La calidad del aire está estrechamente ligada a la existencia de bosques, así como el agua y la fertilidad del suelo. Es fundamental desarrollar conciencia ambiental, antes de que acaben con los bosques y lo que significa para toda la creación.

Considerar que el problema de la quema del bosque solo compete a Honduras es una falacia. Los problemas ambientales no conocen fronteras, el daño al ecosistema tiene repercusiones globales, estamos interconectados mediante la naturaleza. Es por eso que existen proyectos como los bonos de carbono, esta es una forma de reducir las emisiones de CO2, el Gobierno puede aprovecharlos para lograr ingresos económicos, al mismo tiempo que cuida el bosque. ¿Por qué no se implementan acciones como estas? No es que no hay “pisto” (dinero), esta es una forma de generarlo, es una oportunidad también para los productores que poseen tierras.

La falta de políticas eficientes solo ha beneficiado a los terratenientes y latifundistas hereditarios, que tiene mucha influencia en la política nacional. Muchas veces, las tierras privadas con bosques no resultan rentables, lo que lleva a la fácil decisión de provocar incendios. Se fomenta el tráfico ilegal de madera preciosa, enriqueciendo a unos pocos a costa de la explotación despiadada de los recursos naturales.

No es la primera vez que prenden fuego a la zona de reserva de La Tigra. En esta ocasión la cantidad de bosque consumido es de alrededor de 500 hectáreas, estos números fríos que a menudo no reflejan la verdadera magnitud del daño, nos dan una idea de las cuantiosas e irreparable pérdida de la biodiversidad. Estos datos deberían conmovernos y movilizarnos, especialmente si vivimos cerca de las zonas afectadas, Tegucigalpa y Comayagüela. Estas ciudades vivirán sin duda las consecuencias de manera inmediata, la escasez de agua se agudizará, la calidad del aire y de vida disminuirá. En esta región, las personas de bajos ingresos son las más afectadas por la crisis permanente de la falta de agua potable, deben pagar precios elevados por el vital líquido, una calamidad con la que se han acostumbrado a vivir.

Para visualizar mejor a cuánto equivale 500 hectáreas de bosque consumidas por el fuego en La Tigra, imagínese que se han quemado aproximadamente 700 canchas de fútbol equivalentes a la del Estadio Nacional José de la Paz Herrera, es algo alarmante cuando lo dimensionamos de esta manera ¿no creen? Entonces, ¿qué medidas tomarán las autoridades o esperaran a qué otro incendio ocurra? Solo pregunto, esperando una respuesta y un despertar de los tomadores de decisiones y de la población en general. Las otras preguntas que quedan sobre la mesa: ¿cuál es el plan de acción para reforestar toda esa área dañada por el incendio?, o ¿el plan es… no tener plan?

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