La Conferencia Episcopal de Honduras (CEH) expresó su rechazo ante los recientes hechos violentos que dejaron al menos 24 personas fallecidas en distintos puntos del país y pidió a las autoridades actuar más allá de explicaciones superficiales.
A través de un comunicado, los obispos manifestaron su preocupación por la muerte de 19 trabajadores que fueron atacados por hombres armados en una finca de palma africana en la comunidad de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón.
De acuerdo con la información conocida hasta ahora, las víctimas se dirigían a iniciar su jornada laboral cuando fueron interceptadas por individuos armados durante la madrugada.
La Conferencia Episcopal también lamentó el asesinato de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco), ocurrido en el sector de Corinto, zona fronteriza con Guatemala.
Según las autoridades, los policías participaban en un operativo dirigido contra una estructura vinculada al narcotráfico, acción que actualmente se encuentra bajo investigación.
Tras lo ocurrido, la Secretaría de Seguridad confirmó la suspensión de miembros de la cúpula de la Dipampco para determinar posibles responsabilidades relacionadas con el procedimiento ejecutado.
Los obispos advirtieron que Honduras no puede normalizar la violencia ni aceptar respuestas simples ante hechos que continúan golpeando a familias hondureñas.
“Estos hechos han ensangrentado y enlutado a familias inocentes”, señalaron los representantes de la Iglesia Católica en su pronunciamiento.
La Conferencia Episcopal hizo además un llamado a fortalecer la justicia, promover la paz y atender las causas que generan violencia en el país.
Finalmente, la institución expresó solidaridad con los familiares de las víctimas y pidió esfuerzos conjuntos para construir una sociedad más segura.


