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domingo, julio 19, 2026

Obesidad infantil alcanza nivel histórico en Estados Unidos

La obesidad infantil y adolescente en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico, según los datos más recientes publicados por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), lo que ha encendido las alertas en el ámbito sanitario y académico.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), realizada entre agosto de 2021 y agosto de 2023 y administrada por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC, el 21,1 % de los niños y adolescentes de entre 2 y 19 años vive con obesidad.

La cifra contrasta de manera significativa con el 5,2 % registrado en el periodo 1971-1974, evidenciando el aumento sostenido durante las últimas cinco décadas. Además, el 7 % de los menores presenta obesidad grave, frente al 1 % reportado en los años setenta.

Expertos en salud pública calificaron los resultados como preocupantes. El doctor David Ludwig, codirector del Centro de Prevención de la Obesidad de la Fundación New Balance en el Hospital Infantil de Boston, describió la situación como “excepcionalmente preocupante”, al señalar que la proporción actual implica que uno de cada cinco menores enfrenta esta condición, en comparación con uno de cada veinte hace medio siglo.

El incremento no se observa de manera uniforme en todos los grupos de edad. Entre los niños de 2 a 5 años, la tasa actual se sitúa en 14,9 %, aunque en años anteriores se registraron descensos temporales, como el 9,4 % reportado entre 2009 y 2010. Sin embargo, los datos posteriores confirmaron que aquella reducción fue transitoria y que la tendencia general volvió a ser ascendente.

En contraste, el panorama en la población adulta muestra señales distintas. El primer informe reciente sobre adultos indica que el 40,3 % de los mayores de 20 años es obeso, incluyendo un 9,7 % con obesidad grave.

Aunque la cifra es elevada, representa una ligera disminución respecto al 42,4 % registrado en 2017-2018, el punto más alto hasta ahora. En comparación histórica, entre 1988 y 1994 el 22,9 % de los adultos era obeso.

El doctor John Brownstein, epidemiólogo y director de innovación del Hospital Infantil de Boston, destacó que por primera vez en décadas podría observarse una estabilización en los niveles de obesidad adulta.

El especialista atribuye parte de esta posible desaceleración a políticas de salud pública, cambios en la educación nutricional y al impacto emergente de los medicamentos conocidos como GLP-1.

Estos fármacos, entre ellos Ozempic, Wegovy, Mounjaro, Zepbound y Trulicity, actúan imitando una hormona intestinal que favorece la regulación del azúcar en sangre y aumenta la sensación de saciedad, contribuyendo a la pérdida de peso cuando se combinan con hábitos saludables. No obstante, expertos advierten que su efecto aún está en evaluación a largo plazo, ya que su uso masivo es relativamente reciente.

Especialistas también llaman a interpretar los datos con cautela, dado que las encuestas nacionales dependen de muestras estadísticas que pueden presentar variaciones temporales.

Aun así, coinciden en que el desafío es especialmente complejo en la población infantil y adolescente, donde las estrategias deben incluir cambios en el estilo de vida, intervenciones médicas y, en casos severos, tratamientos especializados.

La magnitud del problema confirma que la obesidad continúa siendo uno de los principales retos de salud pública en Estados Unidos, requiriendo un enfoque integral que combine prevención, educación, políticas sanitarias y acceso a tratamiento oportuno para las nuevas generaciones.

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