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Honduras
viernes, junio 21, 2024

No se puede seguir

Dentro de la celebración navideña, mientras todavía una parte del mundo celebraba una gesta deportiva, en aquellas tierras donde se originó tal, se ha visto con preocupación, por lo menos de parte de los hombres de buena voluntad, sobre el juicio que pende sobre la vida de un futbolista, el cual, en su país de origen existe un régimen fundamentalista religioso y es muy probable que se le imponga la pena capital. Se trata del joven Amir Nasr Azadani, el cual ha sido acusado formalmente por “presuntamente pertenecer a un grupo armado que habría matado a tres agentes de Policía y agentes de seguridad con armas automáticas”.

El otro argumento, más creíble, es que ha sido detenido por las fuerzas de seguridad debido a su protesta en favor de los derechos de las mujeres y las libertades básicas en su país. Esa es la valentía de seres humanos que son tocados por la sensatez, que defienden la vida aun exponiendo la propia, y así como Amir, seguramente son muchísimos más hombres y mujeres que están siendo objeto de procesos con un trágico final que es la pena capital. Pensamos que Amir debería ser un abanderado mundial en esta lucha en especial a los colectivos de mujeres en Honduras que al parecer no están dando los resultados esperados en función de sus luchas para proteger la vida de pariguales y eso es tan simple de verlo al recorrer las páginas de la presente entrega, en especial en la nota de sucesos. Al parecer Amir no ha sido condenado a muerte debido a que está todavía en el proceso de investigación, indistintamente de lo que se argumente, los pueblos de la Tierra deberían estar pendientes exhortar a esos países a ser consecuentes con la vida y la libertad.

Mientras eso sucede al otro lado del mundo, aquí nomás, en la Guadalupe, ha ocurrido lo que menos deseábamos al ser reportado un niño, José Isaí, de 9 años, fallecido a causa de la pólvora. Lamentamos profundamente este acontecimiento cuya familia ha quedado marcada para siempre debido al infortunio y la irresponsabilidad de las personas que transportaron ese artefacto explosivo llamado “tumbacasas” y que pasó consecuencias terribles. Nos resulta cuestionador como sociedad de cómo tenemos el concepto de la vida, por los suelos, al tener esa dejadez ante la pérdida de vidas inocentes, del mismo futuro de la patria y en medio de la más grande fiesta en especial para la niñez.

Las leyes de prohibición de pólvora son papel mojado, es una quimera, pura pájara pinta para adornar los discursos como si con tales alocuciones ya se resolvió el problema. Se debe ser serio a la hora de aplicar la ley, pero nada de eso ocurre y solo basta usar la memoria de que, en cualquier parte de Honduras que se haya estado a la medianoche en Navidad, se dará cuenta que la pólvora fue la gran vedette, fue increíble la cantidad de pólvora que estalló y la otra muestra y sin ser adivinos, se dará en Año Nuevo, justo a la misma hora. No podemos seguir como si nada viendo estas dos realidades, la de Amir y la defensa de los derechos de las mujeres y la de José Isaí, arrancada su vida por la irresponsabilidad social.

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