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jueves, julio 9, 2026

“Mi hijo pidió ayuda y no lo auxiliaron”: doloroso reclamo de padre de conductor fallecido

El dolor por la pérdida de un hijo se mezcló con la indignación en las palabras de Juan Manuel Flores, padre del conductor de transporte público Juan Carlos Flores, quien falleció tras ser víctima de un atentado armado mientras realizaba su jornada laboral en Comayagüela.

Durante el velatorio, el progenitor cuestionó públicamente la respuesta de las autoridades luego del ataque que sufrió su hijo, asegurando que el joven pidió ayuda mientras permanecía gravemente herido y que no recibió asistencia inmediata para ser trasladado a un centro asistencial.

Juan Carlos Flores trabajaba como conductor de una unidad de transporte tipo “rapidito” que cubre la ruta Mateo–Las Tapias–Mercado. El miércoles fue atacado a balazos mientras conducía la unidad en una de las principales avenidas de Comayagüela.

Tras el atentado, fue trasladado en estado crítico al Hospital Escuela, donde falleció pocos minutos después de su ingreso debido a la gravedad de las heridas.

“Me duele porque soy el padre. Me costó formarlo y perderlo así no es justo. Mi hijo se levantaba temprano porque le gustaba trabajar. Ayer lo despedí pidiéndole a Dios que lo bendijera. Mi hijo pidió ayuda y no lo auxiliaron”, expresó entre lágrimas durante las honras fúnebres.

Las declaraciones han generado reacciones entre compañeros de trabajo, familiares y representantes del sector transporte, quienes continúan exigiendo justicia por el crimen y mayores medidas de protección para los conductores.

El caso ocurre en un contexto de creciente preocupación por la violencia que afecta al transporte público. Precisamente este jueves, organizaciones del rubro desarrollan protestas pacíficas en distintos puntos de Tegucigalpa y Comayagüela para demandar acciones más efectivas contra la extorsión, los atentados y los asesinatos de conductores.

Según dirigentes del sector, la muerte de Juan Carlos Flores eleva a 25 el número de conductores asesinados de forma violenta en Honduras durante 2026, una cifra que mantiene en alerta a miles de trabajadores que diariamente recorren las calles del país para prestar el servicio de transporte.

Mientras las investigaciones continúan para identificar y capturar a los responsables del atentado, familiares y compañeros de la víctima esperan que el crimen no quede impune y que se adopten medidas concretas para frenar la violencia que golpea al gremio.

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