Los juzgados de familia del país han contabilizado al menos 143 divorcios en las primeras semanas de 2026, una cifra que refleja un incremento sostenido en las disoluciones matrimoniales y que mantiene en alerta a las autoridades judiciales por su impacto social.
De acuerdo con datos del Poder Judicial de Honduras, 2025 cerró con 1,472 divorcios, mientras que el inicio de 2026 ya muestra una tendencia similar. Una parte significativa de estos procesos está vinculada a casos de violencia intrafamiliar, una problemática recurrente que atraviesa las relaciones de pareja desde etapas tempranas.
La integrante de la Unidad de Género del Poder Judicial, Gracia María Hernández, explicó que la violencia suele manifestarse desde el noviazgo y que identificar señales tempranas es clave para prevenir consecuencias mayores.
Señaló que discusiones constantes, gritos o agresiones físicas deben ser alertas para buscar apoyo o denunciar, ya que normalizar estas conductas agrava el problema.
Las estadísticas oficiales muestran que la violencia doméstica mantiene una alta incidencia en el sistema judicial y en otras instituciones del Estado.
Cada año se interponen alrededor de 16 mil denuncias relacionadas con este tipo de violencia ante dependencias como la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Ministerio de Asuntos de la Mujer (MAIE) y juzgados especializados y de paz.
Hernández subrayó que el divorcio no debe verse solo como una estadística, sino como un problema social con efectos directos en la desintegración familiar, que impacta especialmente a niñas, niños y adolescentes cuando existen.
En ese sentido, las autoridades reiteraron el llamado a la prevención, a la educación sobre relaciones saludables y a la identificación temprana de la violencia, para evitar separaciones forzadas y daños mayores en el núcleo familiar.


