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viernes, julio 31, 2026

Más de 100 cabezas de ganado mueren por la sequía en San Antonio de Flores

San Antonio de Flores, El Paraíso. La prolongada sequía que golpea al corredor seco hondureño está provocando graves pérdidas entre los pequeños productores de San Antonio de Flores, donde más de un centenar de cabezas de ganado habrían muerto desde febrero debido a la falta de agua y alimento.

La situación también ha obligado a numerosos ganaderos a desprenderse de sus animales antes de que las condiciones empeoren. Autoridades municipales reportaron que recientemente fueron observadas más de 300 reses en proceso de venta, una medida que refleja la presión económica que enfrentan las familias dedicadas a la actividad ganadera.

La falta de lluvias no solo ha reducido las fuentes de agua y el alimento disponible para el ganado, sino que también ha golpeado severamente la agricultura. Los cultivos de granos básicos, entre ellos maíz y frijol, registran pérdidas prácticamente totales en algunas zonas, afectando tanto el consumo de las familias como sus principales fuentes de ingresos.

Reportes recientes señalan que la crisis ha llevado a San Antonio de Flores y otros municipios del corredor seco a enfrentar una situación de emergencia alimentaria. En el caso de San Antonio de Flores, autoridades municipales han advertido sobre la pérdida total de cultivos de maíz y frijol.

El municipio permanece entre las localidades afectadas por la severa sequía y bajo alerta amarilla. La situación se extiende a distintas comunidades del corredor seco, donde la falta de precipitaciones amenaza con profundizar las pérdidas agrícolas y ganaderas.

Ante el agravamiento de la emergencia, el Gobierno puso en marcha la Operación de Respuesta a la Sequía 2026, mediante la cual se prevé beneficiar a más de 15,000 familias afectadas en municipios de Choluteca y El Paraíso. El programa contempla una inversión de aproximadamente 62 millones de lempiras y la distribución de más de 15,000 raciones alimentarias.

Sin embargo, productores y autoridades locales sostienen que la asistencia debe ampliarse y llegar también de manera oportuna a las familias que han perdido sus cosechas y al ganado que constituye una de sus principales fuentes de sustento.

La preocupación aumenta de cara a los próximos meses, debido a que las pérdidas en el campo reducen los ingresos de los productores y pueden agravar la disponibilidad de alimentos en las comunidades rurales.

La emergencia evidencia el fuerte impacto que la falta prolongada de lluvias está teniendo sobre la economía y la seguridad alimentaria del corredor seco hondureño, donde agricultores y ganaderos demandan mayor asistencia para enfrentar las consecuencias de la crisis climática.

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