La Puerta del Sol de Madrid continúa convertida en el epicentro de las movilizaciones por el derecho a la vivienda, con una acampada que este domingo llega a su noveno día y que mantiene a cientos de personas reclamando medidas frente al elevado costo de los alquileres.
La protesta comenzó después del desahucio de María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, una mujer de 87 años que había vivido durante 71 años en su vivienda del barrio de Retiro. El desalojo, ocurrido el pasado 23 de septiembre, generó una amplia movilización social y convirtió su caso en un símbolo de la crisis habitacional que atraviesa España.
Aunque posteriormente se alcanzó un acuerdo para que Abascal pueda regresar a su vivienda una vez reciba el alta médica, las protestas no han cesado. El acuerdo establece que su alquiler quedará limitado al 30 % de sus ingresos, equivalente a los 500 euros mensuales que pagaba anteriormente.
En la Puerta del Sol, los manifestantes han organizado el campamento con espacios de reunión, asistencia y servicios para quienes permanecen en el lugar. La movilización incluso se ha extendido hacia calles cercanas como Preciados y Arenal, mientras el número de tiendas continúa aumentando.
La protesta exige al Gobierno y al Congreso medidas que permitan contener el aumento de los alquileres, proteger a los inquilinos vulnerables y garantizar el acceso a una vivienda digna.
La movilización también ha adquirido una dimensión nacional, con concentraciones y acampadas en otras ciudades españolas. Los manifestantes mantienen la presión para que las medidas anunciadas por el Gobierno sean aprobadas y consideran insuficientes algunas de las propuestas planteadas hasta ahora.
Mientras la acampada continúa en el centro de Madrid, el caso de Maricarmen permanece como uno de los principales símbolos de un debate que ha colocado el acceso a la vivienda en el centro de la agenda social española.


