En el famoso Templo de Uluwatu, al sur de Bali, un fenómeno curioso y cada vez más frecuente sorprende a los turistas: una banda organizada de macacos de cola larga (Macaca fascicularis) ha desarrollado un sistema de trueque con los visitantes.
Estos “guardianes sagrados” del templo no solo roban objetos de valor como gafas, celulares o pendientes, sino que esperan recibir algo a cambio para devolverlos.
Según un reportaje del Wall Street Journal, los monos detectan a turistas distraídos y actúan con sigilo y precisión. Jonathan Hammé, un visitante británico, relató cómo perdió sus gafas de sol ante uno de estos primates.
Solo logró recuperarlas tras ofrecerle unas galletas Oreo al ladrón peludo, aunque las gafas quedaron dañadas.
La conducta no es casual. Estudios liderados por el profesor Jean-Baptiste Leca, de la Universidad de Lethbridge, revelan que los monos tienen una percepción del valor y prefieren robar objetos altamente canjeables.
Esta “economía simbólica”, observada durante más de 273 días, muestra que los primates regatean e incluso demandan mayores recompensas por objetos más costosos. Los jóvenes aprenden observando a los adultos, lo que ha convertido esta práctica en una tradición cultural.
Cuando los turistas fallan en el canje, entra en escena Ketut Ariana, un mediador local que negocia con los macacos.
Ariana asegura que, dependiendo del objeto, se requiere desde una banana hasta una bolsa de mangos o incluso huevos crudos para recuperar pertenencias valiosas como un iPhone.
“Los huevos les fascinan, pero si usas uno muy pronto, después no aceptan otra cosa”, comentó.
Lejos de ser una moda reciente, esta práctica lleva más de tres décadas presente en la zona. Con la llegada del turismo masivo, los monos adaptaron sus tácticas y evolucionaron.
Hoy, distintas bandas dentro del templo se especializan: unos en móviles, otros en gafas o en ropa. Así, este singular sistema de “negocios” continúa creciendo con inteligencia y organización animal.


