Barcelona, España. El Papa León XIV protagonizó este miércoles un encuentro marcado por la cercanía, el humor y las reflexiones pastorales durante su visita a las realidades diocesanas de caridad y asistencia de la Iglesia de Barcelona, donde compartió con trabajadores sociales, voluntarios y personas en situación de vulnerabilidad.
La actividad se desarrolló en la iglesia parroquial de San Agustín, ubicada en el barrio del Raval, un sector popular de la ciudad, donde el Pontífice fue recibido con sencillez y muestras de afecto por parte de feligreses, incluyendo personas con discapacidad que lograron saludarlo a su llegada.
Desde el inicio del encuentro, León XIV se mostró relajado y sonriente, recordando incluso una anécdota personal sobre el templo, al que dijo haber visitado años atrás durante un viaje por Europa en la década de 1980, cuando se encontraba cerrado.
El diálogo estuvo marcado por las preguntas de Renzo, un niño de seis años, quien protagonizó uno de los momentos más llamativos del encuentro. Entre respuestas espontáneas, el Papa habló sobre deportes, vocación y vida cotidiana, comentando que aunque actualmente practica tenis, en su juventud jugó fútbol americano en el seminario, experiencia que definió como “más violenta”.
“El deporte nos enseña que la vida no es una carrera solitaria, sino un juego en equipo”, expresó el Pontífice, subrayando la importancia de la convivencia y la solidaridad como parte esencial de la vida humana.
En otro momento, León XIV reiteró que nunca tuvo la intención de ser Papa, ni en su juventud ni en su vida adulta, pero afirmó que “cuando el Señor llama, hay que decir sí”, destacando que cada persona es parte de un plan de vida con sentido espiritual.
El Pontífice también abordó temas sensibles como el sufrimiento humano, la soledad de los adultos mayores y el perdón. En relación con los abuelos, hizo un llamado a evitar su abandono y a promover su cuidado y acompañamiento, incluso cuando no exista un vínculo familiar directo.
“No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores”, expresó, al tiempo que invitó a mantener el corazón abierto hacia ellos.
Sobre el perdón, León XIV recordó la enseñanza bíblica de perdonar “setenta veces siete”, explicando que perdonar no significa justificar el daño, sino evitar que el odio domine el corazón humano.
En su mensaje dirigido a los agentes de pastoral social, el Papa destacó la importancia del servicio a los más necesitados, recordando que la dignidad humana no depende de las condiciones materiales ni del origen de las personas, sino del amor de Dios que las ha creado.
“El cristiano está llamado a ser compasivo, a amar sin interés y a reconocer a Dios en cada persona que sufre”, afirmó.
El Pontífice concluyó su intervención animando a las comunidades eclesiales a ser “testigos creíbles de la esperanza cristiana”, especialmente en el acompañamiento de quienes viven en condiciones de pobreza, exclusión o vulnerabilidad, subrayando la importancia de la fe, la solidaridad y la acción social como pilares del mensaje cristiano.


