Tegucigalpa, Honduras. Luego de más de 10 meses de condiciones marcadas por la escasez de lluvias, con afectaciones en cultivos, fuentes de agua y ganado, la zona sur de Honduras comienza a experimentar una notable recuperación de sus recursos hídricos.
Uno de los principales reportes se registra en el embalse José Cecilio del Valle, donde el incremento de las lluvias habría provocado que el nivel del agua alcanzara y rebasara la cortina de contención, evidenciando la recuperación de los caudales que alimentan esta importante infraestructura.
De manera paralela, se reporta una fuerte crecida del río Grande de Reitoca, cuyo caudal ha dificultado el paso de vehículos livianos, motocicletas y mototaxis por la conocida rampa que comunica la aldea San José del Naranjo con el municipio de Reitoca, en Francisco Morazán.
La situación mantiene con restricciones uno de los puntos de conexión utilizados diariamente por pobladores de las comunidades cercanas, debido al aumento del nivel del río.
El río Grande de Reitoca constituye un afluente de importancia para los municipios de Reitoca, Alubarén y La Venta, en el sur de Francisco Morazán. Su aporte forma parte de la dinámica hídrica de la cuenca que desemboca hacia el sistema del río Nacaome.
La recuperación de los caudales representa un cambio significativo para una región que durante meses enfrentó los efectos de la sequía. A inicios de octubre, productores del Corredor Seco ya reportaban lluvias después de un prolongado período de escasez, mientras el Gobierno informó que ocho de los 20 vuelos previstos dentro del programa de estimulación de lluvias habían sido realizados.
La represa José Cecilio del Valle cumple funciones estratégicas para la zona sur, entre ellas el abastecimiento de agua, el riego agrícola y la generación de energía. Documentos sobre la cuenca del río Nacaome señalan que la infraestructura también tiene un papel en el control de avenidas y en la regulación del recurso hídrico durante los períodos secos.
El aumento de los niveles de agua supone un alivio para comunidades y productores afectados por la sequía, pero las crecidas también obligan a mantener precaución en los pasos sobre ríos y quebradas, especialmente en sectores donde el incremento del caudal puede dejar incomunicadas temporalmente a las comunidades.
La situación refleja así un contraste en pocas semanas: una zona que durante meses enfrentó escasez de agua ahora registra ríos crecidos y un importante aumento de los niveles en el embalse José Cecilio del Valle.


