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viernes, abril 19, 2024

La tortuga nahual

En las culturas ancestrales mesoamericanas, la palabra nahual (del náhuatl oculto, escondido, disfraz) es polisémica, es decir tiene muchos significados y arropa varios conceptos.  El nahual es una “especie de brujo” o ser sobrenatural, que tiene la capacidad de adoptar la forma de un animal. De igual manera, el término se refiere a un animal, que hace de “alter ego” de la persona; un animal tutelar que lo acompaña a lo largo de la vida. Cada persona según su día y hora de nacimiento tiene un nahual ¡todos en Mesoamérica tenemos uno!

De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, en el momento de nacer, tiene en su ser el espíritu de un animal, éste se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos nahuales usualmente tienen características sensoriales y rasgos psíquicos comunes con la persona por él protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle, tendrá una voz privilegiada para el canto… por poner un ejemplo.

Se cree desde tiempos milenarios, que los brujos y chamanes de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les proporciona una serie de ventajas que ellos aprovechan… la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote… Los chamanes más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales (teriantropía) y utilizar estas habilidades a su favor. En otro artículo de 11 de II de 2023, ya hablamos de los poderes de “Gaspar”, un poderoso nahual del siglo XVI originario de Texiguat, Honduras.

Hoy vamos a dejar de lado el esotérico y nos vamos a centrar en el animal tutelar, ese “otro yo”, que todos tenemos y a cuyo destino estamos amarrados las personas, según las tradiciones mayas y nahuas de la región. Llámese “nahual” o “tonal”, ambos acompañarán a la persona hasta llegar al Mictlán o Xibalbá.

Según la cosmovisión maya, el día del nacimiento de cada persona trae aparejadas fuerzas, causas y efectos que, le permiten llevar a cabo su “misión” con la protección, ayuda e intervención de su nahual. También el nahual o tonal, es una fuerza inherente a fenómenos geográficos (cuevas, montañas) fenómenos físicos (frío, calor, húmedo, seco) y a todos los seres y elementos que tienen una función indispensable para la vida humana.

En la cosmogonía maya el calendario lunar de 260 días está resguardado por veinte nahuales: pájaro, mono, jaguar, armadillo, tecolote, gato de monte, perro o coyote, colibrí, venado, abeja, águila, guacamaya, tortuga, lagarto, araña, conejo, etc.

De los nahuales anteriores, he seleccionado aleatoriamente el “nahual tortuga” y trataré de develar sus características y cómo éstas se reflejan en las personas. La tortuga es la guía de aquellos nacidos entre el 27 de junio y 25 de julio, según el calendario lunar.

La tortuga representa la longevidad y la sabiduría, su caparazón la fortaleza y resistencia necesaria para una vida larga y digna. En muchas representaciones iconográficas mayas, el dios sol es representado llevando caparazón de tortuga símbolo de protección y resguardo. La tortuga está relacionada con los cuatro bacabs (aquellos que sostienen el cielo y que es un caparazón) que coinciden con los cuatro puntos cardinales. El planeta tierra es una gran tortuga y su caparazón representa el mundo redondo. La constelación “ac” o tortuga, es la correspondiente a Orión. Naturaleza, vida y espíritu convergen en la tortuga.

Para los mayas nacer en un día, fecha y hora determinado tiene una relación directa entre la persona, las cosas y los cuerpos celestes; nada es aleatorio… Este prehistórico animal representa la paciencia, la estabilidad y la protección. Aquellos que tienen por nahual la tortuga, suelen ser personas obstinadas, constantes y con una gran capacidad para cuidar de los demás.

El nahual tortuga, es un espíritu protector desde el nacimiento hasta la muerte, está relacionado con la personalidad y cualidades individuales. A través de su nahual maya, usted puede comprender la conexión entre naturaleza, vida, la espiritualidad y usted. Descubrir cuál es su nahual a partir de la fecha de nacimiento, le permitirá profundizar en su propia existencia y explorar una nueva perspectiva sobre la vida. Este conocimiento, es una radiografía milenaria sobre la observación de la realidad tangible e intangible por parte de sabios ancestrales.

En tiempos pretéritos, el hombre no vivía trabajando de cinco a ocho o con obligaciones de marcar una tarjeta de lunes a viernes… El hombre en tiempos remotos era una persona unida al universo, en armonía con este, un ser celeste con conocimientos suficientes para entender la influencia del sol, la luna y las estrellas en el día a día, vivía al influjo de los astros, cobijado por los astros en constante coexistencia harmónica. El mundo, el inframundo y los cuerpos celestes estaban integrados en la persona; era un ser divino y como tal un ser universal.

Cuando llegaron los conquistadores a estas tierras, el conocimiento ancestral fue denostado, vilipendiado, anatematizado, se habló simplemente de “hechicería y brujería” jamás se comprendió esta realidad, no existió interés real por el otro, era más fácil, “cristianizar” a los autóctonos y satanizar el conocimiento milenario.

Los nahuales han estado en nuestra cultura por muchos años antes de cristo, cada uno de nosotros posee uno y el conocimiento autóctono así lo entiende. Para comprender el mensaje de la cultura maya, es preciso tener una ¡cabeza no colonizada! Es adentrarse en otra forma de ver la realidad es abrazar “otra racionalidad” del género humano. ¡hay nahuales!

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