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sábado, julio 18, 2026

La reapertura del estrecho de Ormuz Irán duró menos de un día

La reapertura del estrecho de Ormuz anunciada el viernes por Irán duró menos de un día. A media mañana de este sábado, las autoridades iraníes dieron marcha atrás y decretaron un “control estricto” sobre esta vía marítima estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.

La decisión ha vuelto a encender las alarmas en los mercados energéticos y en la comunidad internacional.

Según un comunicado del portavoz militar iraní Ebrahim Zolfagari, el paso marítimo “ha vuelto a su estado anterior” y queda bajo “gestión y control estricto de las Fuerzas Armadas”. El régimen sostiene que la medida responde directamente al bloqueo anunciado por Estados Unidos, que limita el comercio marítimo iraní tanto de exportación como de importación.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní añadió que Teherán mantendrá la supervisión del tránsito “hasta la consecución de una paz duradera en la región”, en lo que analistas interpretan como la posibilidad de establecer peajes o sistemas de autorización para el paso de buques comerciales.

En paralelo, el líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, afirmó en un mensaje difundido en redes oficiales que la Armada del país está preparada para infligir “nuevas y amargas derrotas” a sus adversarios, elevando el tono del conflicto.

Incidentes en el mar y escalada inmediata

La tensión se trasladó rápidamente al terreno. La Armada británica informó de ataques de embarcaciones de la Guardia Revolucionaria contra al menos dos buques con bandera india en el estrecho. Aunque no se reportaron víctimas, la tripulación resultó ilesa, el incidente provocó la reacción inmediata de Nueva Delhi, que convocó al embajador iraní para expresar su “profunda preocupación”.

Tras el suceso, varios buques comerciales que se disponían a cruzar la zona dieron media vuelta, reflejando la incertidumbre sobre la seguridad del tránsito marítimo.

Un funcionario iraní citado por medios internacionales afirmó que el país priorizará el paso de embarcaciones que “respondan más rápido a los nuevos protocolos y paguen los costes de seguridad”, reforzando la idea de un sistema de control selectivo del estrecho.

Reacciones internacionales y negociaciones estancadas

Desde Washington, el presidente de Estados Unidos aseguró que las conversaciones con Irán continúan, aunque reiteró una postura de firmeza y calificó la situación como un intento de “chantaje”. Mientras tanto, las negociaciones diplomáticas mediadas por terceros países siguen sin avances concretos.

La falta de claridad sobre el futuro del estrecho ha generado preocupación en los mercados energéticos, especialmente por el impacto potencial en el suministro global de petróleo y gas. El cierre o la restricción del paso podría provocar un incremento inmediato de los precios y afectar rutas comerciales clave a nivel mundial.

Un conflicto sin horizonte claro

El giro de Teherán se produce apenas un día después de que se anunciara una reapertura parcial del estrecho en el contexto de un alto el fuego limitado. Sin embargo, la falta de confianza entre las partes y las condiciones impuestas por Estados Unidos han hecho colapsar rápidamente cualquier avance.

Mientras los buques permanecen a la espera en el golfo Pérsico y las aseguradoras mantienen restricciones por riesgo elevado, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el epicentro de una crisis geopolítica sin solución inmediata.

La incertidumbre, por ahora, domina el escenario.

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