A menos de seis días para que el Congreso provisional sea instalado, “la moneda sigue en el aire” en la lucha por la presidencia entre liberales y nacionalistas, ambos atrincherados con sus bancadas y dispuestos a no ceder el trono de la corona legislativa.
En las últimas horas, el retiro de la bancada del partido de gobierno, Libre, le ha dado un giro radical a la ecuación, pues, tanto los liberales, como los nacionalistas, pensaban que podrían “pescar” unos votos entre los diputados oficialistas en la carrera por ajustar los 65 requeridos para la presidencia de la Cámara Legislativa.
Aunque los dos partidos tradicionales han expresado públicamente no querer nada que venga de Libre, se sabe, como suele suceder en estos casos, sobre reuniones tras bambalinas y hasta públicas de los líderes, en las que el tema del Congreso es inevitable.
Como muestra un botón, ayer trascendió una fotografía en un café capitalino entre el liberal Yuri Sabas con los líderes de Libre, Rafael Sarmiento, reelecto para el próximo período y su compañero saliente Rasel Tomé, quien mantiene un discurso a favor de que su partido entre en las negociaciones.
Ante el torrente de especulaciones por la fotografía, ya que Sabas no tiene permiso de negociar con nadie, porque una comisión oficial de su partido hará los cabildeos, el congresista de Choluteca aclaró que las reuniones son normales y que un saludo no se le niega a nadie.
“No era reunión, solo los saludé y yo me fui a desayunar aparte. Nadie va ir a pedir votos para la presidencia del Congreso en un café”, explicó.
LIBERALES EN EMBAJADAS
También ratificó que él no puede negociar con nadie, sino la comisión nombrada por la autoridad partidaria, la que, finalmente, decidirá entre él o Marlon Lara, para presidir el Congreso en caso que consigan los 24 votos que les falta.
Sin embargo, Sabas reveló que su partido ha andado presentando la candidatura para presidir el Congreso a las sedes diplomáticas acreditadas en Honduras y organismos internacionales para hacerles ver que solo los liberales pueden traerle la gobernaza legislativa al nuevo gobierno.
Según su apreciación, con los liberales gestionando el Legislativo podrían pasar leyes hasta con 90 votos mientras que con los nacionalistas seguirían las “patadas” y la “anarquía” que carecterizó al Congreso saliente, presidido por Luis Redondo.
“Venía saliendo de una embajada amiga donde fuimos a consultar qué opinaban del proceso político y hay cero limitantes para que cualquiera de nosotros dentro de la democracia busque la presidencia del Congreso”, subrayó.
NACIONALISTAS AL ACECHO
Sabido de los cabildeos en marcha, el mismo diputado oficialista Sarmiento dijo que la orden de su partido es no aportar sus votos a nacionalistas ni liberales, aunque él considera que no se puede radicalizar esas posiciones, que precisamente fue una de las razones que los llevó a su derrota en los comicios pasados.
“El partido debe abrirse a los consensos y apoyar aquellas iniciativas que traigan beneficios del pueblo y una buena gobernanza en el Congreso es un buen inicio del nuevo gobierno y para todo el país”, agregó.
Por su lado, los nacionalistas se mantienen abiertos a cualquiera de las negociaciones y anoche estaban reunidos para integrar una comisión que salga a conseguir los 16 votos que les falta para llegar a los 65, explicó Tomás Zambrano, quien ha sido ungido para presidir el Poder Legislativo por su partido y el presidente electo, Nasry Asfura, una vez que consigan los votos.
Entre los diputados azules existe una esperanza de una ruptura de la unidad liberal y del mismo Libre, para poder ganar la carrera por la silla legislativa. Incluso, se rumora qua a estas alturas tienen en sus cuentas unos 86 votos a su favor aunque están esperando el fin de semana para sellar los acuerdos.


