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miércoles, julio 24, 2024

La guerra perdida (2)

El 26 de junio, Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, instituido así por las Naciones Unidas para fortalecer la cooperación y alcanzar el objetivo de una sociedad libre de abuso de drogas, la representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, para América Latina y El Caribe (UNODC), Sylvie Bertrand, hizo un vehemente llamado a los gobiernos ante el ineludible deber de invertir en prevenir el narcotráfico y sus nefastas consecuencias lo que, hasta hora  ha sido un combate perdido o un cáncer aún sin curar.

Ella llamó a incrementar la comprensión sobre la efectividad y rentabilidad de las estrategias de prevención basadas en evidencia, enfatizando su impacto en la mitigación de los desafíos del consumo de drogas.

También a invertir más en los esfuerzos de prevención por parte de los gobiernos para beneficiar a largo plazo la intervención temprana y la prevención para fomentar la resiliencia contra el consumo de drogas y promover además soluciones lideradas por la comunidad.

El problema mundial de las drogas presenta un desafío multifacético que afecta la vida de millones de personas en todo el mundo, desde individuos que luchan con trastornos por uso de sustancias hasta comunidades que lidian con las consecuencias del tráfico de drogas y el crimen organizado.

El “Informe Mundial sobre las Drogas”, presentado por la UNODC, en Viena, el 26 de junio de 2024, destaca que el surgimiento de nuevos opioides sintéticos y de una oferta y demanda sin precedentes de otras drogas ha agravado las repercusiones del problema mundial de las drogas y provocado un aumento de los trastornos por consumo de drogas y de los daños ambientales.

“La producción, el tráfico y el uso de drogas siguen exacerbando la inestabilidad y la desigualdad, al tiempo que causan daños incalculables a la salud, la seguridad y el bienestar de las personas”, declaró entonces Ghada Waly, directora ejecutiva de UNODC, y añadió que es necesario proporcionar tratamiento a los afectados por el uso de drogas, mientras se invierte mucho más en la prevención.

Según ese documento, el número de personas que usan drogas se elevó a 292 millones en 2022, lo que representa un aumento de 20 % en 10 años. Con 228 millones de adictos la marihuana sigue siendo la droga más consumida en el mundo, seguida por los opioides (fentanilo, analgésicos o heroína) con 60 millones de consumidores, las anfetaminas 30 millones, la cocaína 23 millones y el éxtasis 20 millones.

Los nitazenos, opioides sintéticos más potentes que el fentanilo y conocida también como “la droga Frankenstein”, han surgido recién y aumentado las muertes por sobredosis.

Alrededor de 64 millones de personas en el mundo sufren de trastornos por el uso de drogas, pero solo una de cada 11 recibe tratamiento. Las mujeres tienen menos acceso al tratamiento que los hombres: solo una de cada 18 mujeres con trastornos por consumo de drogas recibe tratamiento en comparación con uno de cada siete hombres, resalta el reporte de la UNODC, en Austria.

En 2022, se estima que 7 millones de personas tuvieron algún contacto formal con la Policía (arrestos, amonestaciones, apercibimientos) por delitos relacionados con las drogas, de los cuales cerca de dos tercios se debieron al uso o a la posesión de drogas para su consumo.

Además, se procesaron 2.7 millones de personas por delitos relacionados con las drogas y más de 1.6 millones tuvieron una sentencia en todo el mundo en 2022.

El impacto de las drogas es amplio y complejo. Una muestra de la complejidad del problema es que además hay que luchar contra el lavado de dinero y otros delitos financieros.

 

Para Adolfo Campos, asesor político de la Delegación de la Unión Europea en Panamá, también es importante detectar y confiscar los ingresos del crimen organizado y prevenir el lavado de dinero por lo que es fundamental también abordar los desafíos en las investigaciones financieras para fortalecer las respuestas colectivas ante el crimen organizado transnacional.

Combatir el crimen organizado transnacional requiere de una respuesta global y coordinada, en la cual la investigación financiera juega un papel fundamental.

Al seguir el rastro del dinero, explicó, se puede identificar a los actores claves, desmantelar sus estructuras, debilitar la capacidad operativa de sus redes, y al aplicar la ley correctamente se fortalecen los sistemas preventivos.

Para la representante de las Naciones Unidas en la UNODC para América Latina y el Caribe también es necesario promover el diálogo y la colaboración entre los interesados para mejorar las prácticas y políticas de prevención, creando un entorno de apoyo para el intercambio de conocimientos y la innovación.

Así, adicionalmente se deben formular políticas antidrogas a nivel nacional e internacional asegurándose que se basen en la investigación científica y en las mejores prácticas.

El objetivo es aumentar la conciencia sobre la importancia del compromiso y la participación comunitaria en el desafío e implementación de programas efectivos de prevención de drogas, empoderando a las comunidades para que asuman la responsabilidad de esos esfuerzos.

Para ello, es necesario también empoderar a los jóvenes brindándoles el conocimiento, las habilidades y los recursos para convertirse en agentes de cambio en sus comunidades.

Todas esas propuestas que deben convertirse en acciones prontas o realizaciones concretas, son fundamentales para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, reconociendo la naturaleza global del problema y la necesidad de una acción coordinada.

Aunque evidentemente ha habido promesas, algunas quizás vanas, otras falsas, todas inútiles, es necesario un real compromiso de trabajar los gobiernos con la sociedad civil para trabajar en conjunto y combatir el problema mundial de las drogas y crear un mundo donde la gente tenga una vida saludable y plena.

Quizás, para mí, todo eso es una utopía o un sueño inútil, no importa, al final soñar no cuesta nada.

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