Washington.— La guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán ha generado un fuerte impacto financiero en sus primeros días. De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el país ha gastado al menos 3.700 millones de dólares durante las primeras 100 horas de operaciones, lo que equivale a unos 891 millones de dólares diarios.
El informe, considerado la estimación más completa divulgada hasta ahora en Estados Unidos, evalúa los primeros cuatro días del conflicto, iniciados tras la ofensiva ordenada por el presidente Donald Trump junto al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que se ha extendido por distintos puntos de Oriente Medio.
Según el estudio, la mayor parte del gasto no estaba contemplada en el presupuesto aprobado por el Congreso. De los 3.700 millones utilizados entre el sábado y el martes, alrededor de 3.500 millones corresponden a costos no presupuestados, lo que podría obligar al Departamento de Defensa a solicitar fondos adicionales para sostener las operaciones.
El análisis destaca que los primeros días de una campaña aérea suelen ser los más intensos, y en este caso incluyeron bombardeos de gran escala contra infraestructura militar iraní. Durante esas primeras horas se emplearon más de 2.000 municiones de distintos tipos, principalmente armas guiadas de precisión.
En qué se ha gastado el dinero
El desglose del CSIS señala que 1.700 millones de dólares se destinaron a interceptores de defensa aérea, utilizados para derribar misiles y drones lanzados por Irán, mientras que unos 1.500 millones se invirtieron en misiles y otras municiones defensivas.
A ello se suman los costos operativos de las fuerzas desplegadas:
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125 millones de dólares en operaciones aéreas.
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64 millones en operaciones navales.
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7 millones en operaciones terrestres.
Los analistas prevén que el ritmo de gasto podría reducirse en las próximas semanas, si el Pentágono comienza a utilizar municiones menos costosas y disminuye la intensidad de los ataques con drones y misiles por parte de Irán. Sin embargo, advierten que los costos no presupuestados seguirán siendo elevados y dependerán del nivel de las operaciones y de la efectividad de las represalias iraníes.
El informe también calcula que reponer el inventario de municiones utilizadas podría superar los 3.000 millones de dólares, una cifra adicional que presionaría aún más el presupuesto militar estadounidense.
A estos gastos directos se suman los efectos económicos más amplios. El experto fiscal Kent Smetters advirtió a la revista Fortune que, considerando factores como el impacto en los mercados y el comercio, las pérdidas económicas totales para Estados Unidos podrían alcanzar hasta 210.000 millones de dólares si el conflicto se prolonga.
En medio de la escalada militar en la región, el análisis del CSIS advierte que el costo final de la guerra dependerá principalmente de su duración y del nivel de confrontación entre Washington y Teherán, en un conflicto que ya genera repercusiones políticas y económicas a escala global.


