La comunidad de Cedeño, ubicada en la costa sur de Honduras, enfrenta una lucha constante contra el avance del mar, que año tras año continúa arrebatándole terreno y poniendo en riesgo las viviendas de cientos de familias.
Los habitantes aseguran que cada nueva construcción levantada cerca de la playa termina sucumbiendo ante la fuerza de las olas. La zona costera, además, permanece cubierta de escombros, evidencia del impacto que la erosión y las marejadas han provocado en los últimos años.
Durante las temporadas de fuertes oleajes, las olas pueden superar los tres metros de altura, según datos oficiales, agravando la situación de una comunidad que ve cómo el océano avanza progresivamente sobre su territorio.
Entre los afectados se encuentra Amaya, un poblador que hace cinco años perdió su vivienda tras una intensa marejada. Desde entonces, asegura no haber encontrado un lugar seguro y alejado del mar donde establecerse nuevamente.
“Mi casa estaba allá, donde están aquellos niños bañando”, relató mientras señalaba un punto ubicado a unos cien metros de la costa actual, reflejando el alcance de la erosión que ha transformado el paisaje de la comunidad.
La historia de Amaya se repite entre muchos de los cerca de 5,000 habitantes de Cedeño, quienes viven con la incertidumbre de perder sus hogares y solicitan apoyo de las autoridades para poder trasladarse a zonas más seguras.
Mientras el mar continúa ganando terreno, los pobladores se aferran a su comunidad y mantienen la esperanza de encontrar soluciones que les permitan preservar su forma de vida y evitar que Cedeño desaparezca bajo el avance implacable del océano.


