Prohibir el uso de dispositivos electrónicos se ha convertido en una de las estrategias más comunes que los padres utilizan para reprender o controlar a sus hijos, especialmente porque estos aparatos se han vuelto su principal medio de socialización.
Sin embargo, el volumen con el que los jóvenes escuchan música se ha convertido en un motivo de preocupación creciente, no solo por la molestia que puede generar, sino por los riesgos auditivos que implica.
Según un estudio publicado en la revista BMJ Global Health, entre 670 y 1.350 millones de personas de entre 12 y 34 años en todo el mundo practican hábitos auditivos poco seguros, lo que las coloca en alto riesgo de sufrir pérdida de audición.
La autora principal del estudio, Lauren Dillard, consultora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), explicó a CNN que esta exposición constante a sonidos fuertes puede afectar permanentemente las células sensoriales y las estructuras del oído, provocando daño irreversible, tinnitus o pérdida de audición.
El estudio, que consistió en un metaanálisis de artículos científicos publicados entre 2000 y 2021, evaluó el uso de auriculares y la asistencia a lugares de recreación como bares, discotecas y conciertos. Los resultados muestran que muchos jóvenes están en riesgo simplemente por seguir sus hábitos diarios de escuchar música a alto volumen.
El Dr. Etienne Krug, director del Departamento de Manejo de Enfermedades No Transmisibles, Discapacidad y Prevención de la Violencia y las Lesiones de la OMS, señaló que “cada vez más jóvenes se ponen en peligro de sufrir pérdida de audición mientras hacen lo que les gusta”.
La OMS advierte que hasta 1.000 millones de jóvenes podrían perder audición por exposición a sonidos fuertes.
Por ello, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) recomiendan mantener los niveles de ruido seguros en 85 decibelios durante 40 horas a la semana, un umbral equivalente a 92 decibelios en el caso de música reproducida con auriculares.
Los expertos subrayan que escuchar tu canción favorita a todo volumen puede parecer inofensivo, pero la exposición prolongada y constante a música fuerte es peligrosa y puede tener consecuencias irreversibles en la salud auditiva a largo plazo.


