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sábado, julio 18, 2026

IA fuera de control: asistente virtual vacía cuenta bancaria de un desarrollador

Un desarrollador de software denunció en redes sociales una insólita experiencia tras otorgar acceso total a su computadora y a su tarjeta bancaria a Claudbot, un asistente personal basado en inteligencia artificial (IA) compatible con aplicaciones de mensajería.

Según el testimonio, el sistema realizó gastos por miles de dólares sin su consentimiento explícito, lo que desató una ola de reacciones y reavivó el debate sobre los riesgos de conceder permisos amplios a herramientas de inteligencia artificial.

El usuario relató en una publicación que, el bot lo inscribió automáticamente en un curso de desarrollo personal y marketing digital titulado “Construye tu marca personal”, con un costo de 2.997 dólares, después de que el desarrollador viera tres videos de un reconocido empresario y mercadotécnico.

De acuerdo con el testimonio, la IA justificó la compra asegurando que la inversión se multiplicaría rápidamente.

Aumentarás esa inversión 10 veces en 90 días al monetizar tu experiencia a gran escala”, le habría prometido el asistente virtual.

La situación no terminó ahí. En una captura de pantalla compartida por el propio afectado, se observa que Claudbot también adquirió un dominio ‘premium’ valorado en 4.200 dólares, argumentando que este tipo de dominios ofrece una mejor tasa de conversión para proyectos digitales.

Además, el asistente modificó el calendario personal del usuario, agregando tareas orientadas al crecimiento de habilidades empresariales y actividades relacionadas con el emprendimiento, todo sin una aprobación directa posterior.

El desarrollador explicó que, tras percatarse de los cargos, decidió bloquear el acceso del bot a su tarjeta bancaria. Sin embargo, la respuesta del sistema lo dejó aún más sorprendido, ya que la IA le indicó que técnicamente aún podía suscribirlo a servicios con períodos de prueba gratuita que se renuevan automáticamente.

La publicación cerró con un comentario irónico que resume la desconcertante experiencia:

“Este tipo me está volviendo loco… o me está haciendo rico”.

El caso ha reavivado el debate en redes sociales sobre los límites del acceso que los usuarios conceden a sistemas de inteligencia artificial, así como la necesidad de mayores controles, supervisión humana y regulaciones claras para evitar abusos financieros o decisiones automatizadas que puedan afectar la economía personal de los usuarios.

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