Este domingo, los hondureños se dieron cita en los cementerios del país para conmemorar el Día de los Difuntos, llevando flores, arreglos y música para rendir homenaje a sus seres queridos.
La tradición también genera ingresos para vendedores y trabajadores que aprovechan estas fechas para incrementar sus ventas y servicios.
En el Cementerio General de Tegucigalpa, Erlinda Corea destacó la importancia de mantener viva la memoria de los familiares fallecidos.
“Es importante visitar aquí para que no se pierdan donde descansa cada ser querido”, afirmó, señalando que lleva más de 25 años acudiendo con su familia a los camposantos.
La jornada también dinamiza la economía local. Vendedores de flores naturales y artificiales, así como trabajadores que restauran lápidas, limpian maleza y pintan mausoleos, encuentran en estas fechas una oportunidad para generar ingresos.
Sonia Moncada, de Valle de Ángeles, comentó que ha seguido la tradición familiar y que las ventas han sido buenas este año.
Por motivos de higiene y conservación, muchas familias optan por flores artificiales, que duran más y evitan la proliferación de insectos.
La costumbre de visitar los cementerios se mantiene viva en todo el país, incluso en comunidades que fueron gravemente afectadas por desastres naturales.
A pesar de los retos históricos y las limitaciones de espacio en camposantos como el de Tegucigalpa, la conmemoración del Día de los Difuntos sigue siendo un momento de recuerdo, homenaje y unión familiar, donde los hondureños celebran la vida de quienes ya partieron y mantienen viva su memoria.
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