Las autoridades hondureñas mantienen la alerta ante el aumento de enfermedades que pueden prevenirse mediante la vacunación. En ese contexto, el país registra 14 casos diagnosticados de sarampión, después de haber permanecido más de 29 años sin reportar esta enfermedad.
El presidente de la Comisión de Salud del Congreso Nacional, Roberto Cosenza, señaló que la cobertura de vacunación en Honduras se encuentra actualmente por debajo del 60 %, una cifra considerablemente menor a los niveles cercanos al 95 % que se alcanzaban anteriormente.
Ante este panorama, el diputado hizo un llamado a los padres de familia para que lleven a sus hijos a los centros de salud y completen los esquemas de inmunización correspondientes.
Cosenza advirtió que la reducción en la cobertura de vacunas aumenta el riesgo de que enfermedades que habían sido controladas vuelvan a circular entre la población.
Además de los casos de sarampión, mencionó la posibilidad de que reaparezcan enfermedades como las paperas y señaló que Honduras enfrenta un brote de tos ferina que ha dejado aproximadamente 12 personas fallecidas, principalmente menores de edad que no contaban con la vacunación necesaria.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente las vías respiratorias y puede transmitirse con facilidad cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.
La enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, aunque los niños que no cuentan con la vacunación correspondiente presentan un mayor riesgo de infección y de desarrollar complicaciones.
¿Cuáles son los síntomas del sarampión?
Los primeros síntomas suelen aparecer varios días después de la infección y pueden confundirse inicialmente con los de otras enfermedades respiratorias.
Entre los principales signos se encuentran:
- Fiebre alta.
- Tos.
- Secreción nasal.
- Ojos enrojecidos o llorosos.
- Malestar general.
- Pequeñas manchas blancas dentro de la boca, conocidas como manchas de Koplik.
- Erupción o sarpullido en la piel, que generalmente comienza en el rostro y posteriormente se extiende hacia otras partes del cuerpo.
El sarampión puede provocar complicaciones, especialmente en niños pequeños, personas con sistemas inmunitarios debilitados y otros grupos vulnerables.
Entre ellas pueden presentarse infecciones de oído, neumonía y, en casos graves, inflamación del cerebro.
Ante la presencia de síntomas compatibles con la enfermedad, las autoridades sanitarias recomiendan buscar atención médica y evitar el contacto cercano con otras personas para reducir el riesgo de transmisión.
La situación vuelve a poner en el centro del debate la importancia de mantener altas coberturas de vacunación, especialmente entre los niños, como una medida para prevenir la propagación de enfermedades que pueden evitarse mediante la inmunización.
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