La preocupación por la gripe H3N2 ha aumentado en los últimos días debido a reportes internacionales que alertan sobre el incremento de contagios de esta influenza, especialmente de la variante K, en Europa y Estados Unidos.
La gripe H3N2 provoca síntomas respiratorios de inicio brusco. Entre los más frecuentes se encuentran fiebre alta, escalofríos, malestar general y cansancio intenso.
Además, es común el dolor muscular y articular que dificulta las actividades diarias, así como dolor de cabeza persistente.
Los síntomas respiratorios incluyen tos seca, dolor de garganta y congestión nasal. También pueden presentarse secreción nasal y estornudos, aunque estos últimos suelen ser menos frecuentes que en los resfriados comunes.
El cansancio extremo puede prolongarse incluso después de que la fiebre desaparece.
En niños y adultos mayores, la gripe H3N2 puede generar síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea, aunque estos son poco habituales en adultos jóvenes.
La prevención y la atención médica temprana son clave para reducir complicaciones.
La gripe H3N2 es una variante del virus de la influenza A, que se transmite principalmente por gotitas respiratorias o contacto con superficies contaminadas.
La subvariante K ha mostrado mayor capacidad de transmisión, pero hasta ahora no se ha comprobado que cause enfermedad más grave que otras formas de H3N2.
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