Para hacer frente a los altos costos que implica vivir y estudiar en Tegucigalpa, los hermanos Guzmán pusieron en marcha su propio negocio: «Broqueques», una creativa y deliciosa propuesta que ofrece panqueques caseros preparados por ellos mismos cada mañana.
El combo que ofrecen incluye tres esponjosos panqueques acompañados de una bolsita con miel orgánica artesanal, también elaborada por ellos, o con otras variedades según el gusto del cliente.
Los ingresos generados por “Broqueques” no solo cubren el alquiler del lugar donde residen, sino que también les ayudan a costear materiales, transporte y otros gastos personales relacionados con sus estudios.

Un orgullo Puma que inspira a toda una comunidad
El esfuerzo y dedicación de Gabriel y Karlo no han pasado desapercibidos. Su historia se ha viralizado en redes sociales, donde cientos de usuarios han expresado su admiración y los han calificado como un verdadero «Orgullo Puma», en referencia al símbolo que representa a la comunidad estudiantil de la UNAH.
Los comentarios no se han hecho esperar:
“Un ejemplo a seguir para muchos jóvenes que solo van a pasear a la U, ellos venden sus panqueques y estudian a la vez. Sus padres se deben sentir muy orgullosos de ellos.”
“Que Dios los bendiga siempre y aumente su negocio por ser excelentes hijos ayudando a sus padres.”
“Es de mucha admiración ver a un joven trabajando de esa manera para estudiar. Dios les siga dando sabiduría y puedan alcanzar sus metas.”
Estudio, emprendimiento y sueños
A pesar de las dificultades que implica sostener un negocio y cumplir con la exigente vida académica, Gabriel y Karlo se mantienen firmes en su propósito.
Su historia refleja no solo la tenacidad de la juventud hondureña, sino también una lección de responsabilidad, disciplina y gratitud hacia sus padres, quienes los han apoyado desde el inicio.
“Broqueques” no es solo un emprendimiento: es el símbolo de una lucha diaria por salir adelante, por demostrar que con trabajo honesto y pasión se pueden alcanzar grandes metas.

Desde la comunidad universitaria se hace un llamado a todos los estudiantes y ciudadanos que frecuentan la UNAH: cuando vean a los hermanos Guzmán ofreciendo sus panqueques, no duden en apoyar su causa.
Cada compra es un impulso más para que estos jóvenes culminen sus estudios y continúen creciendo, quizás, como futuros empresarios hondureños.
Gabriel y Karlo no solo están escribiendo su propia historia, también están dejando una huella en la universidad y en los corazones de todos los que creen en el esfuerzo y la superación.
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