La FIFA ha generado debate internacional tras anunciar un nuevo servicio de pago que permitirá a los aficionados ver su nombre en las pantallas gigantes de los estadios durante la previa de los partidos del Mundial de este verano.
A través del programa denominado “Super Shoutout”, el organismo rector del fútbol mundial estableció un costo de 79 dólares (aproximadamente 1,376 pesos mexicanos) por cada mención en los marcadores de las sedes mundialistas, dentro de una lista que incluye los 72 partidos de la fase de grupos.
De acuerdo con la información oficial, los aficionados podrán seleccionar el partido en el que desean participar, así como el número de espacios de mensaje que desean adquirir, con un máximo de cuatro por pedido. En ese caso, el costo total ascendería a 316 dólares antes de impuestos.
Sin embargo, la propia FIFA aclaró en sus términos y condiciones que las llamadas “Super Menciones” no se mostrarán durante el juego en vivo, sino únicamente en la previa del partido y sin garantizar una ubicación o duración específica en pantalla.
El organismo también precisó que la disponibilidad será limitada y administrada bajo el principio de orden de llegada, además de no permitir a los usuarios elegir la franja exacta de exhibición durante el proceso de compra.
Asimismo, la FIFA advirtió que la visibilidad del mensaje se limita exclusivamente a la experiencia dentro del estadio, sin asegurar su aparición en transmisiones televisivas, plataformas digitales u otros medios de cobertura.
El sistema requiere que los usuarios ingresen su nombre, seleccionen el equipo al que apoyan y acepten los términos y condiciones, con filtros para evitar lenguaje inapropiado. Los cargos a las tarjetas de crédito no se realizan hasta que el mensaje sea aprobado por la organización.
El anuncio se suma a otras medidas comerciales vinculadas al torneo, en medio de críticas de organizaciones de aficionados por el aumento de costos asociados al Mundial. Entre ellas, Football Supporters Europe calificó previamente las políticas de precios como una “traición monumental a la tradición de la Copa del Mundo”.
La FIFA ha defendido su estrategia de precios argumentando que responde a las condiciones del mercado en Norteamérica y que los ingresos generados serán reinvertidos en el desarrollo del fútbol a nivel global.
El debate sobre la comercialización del torneo continúa, mientras se afinan los preparativos para una de las ediciones más lucrativas en la historia de la Copa del Mundo.


