Familiares del hondureño Denis Isaías Anariba pidieron ayuda a las autoridades para repatriar sus restos hacia El Negrito, Yoro, luego de que el joven muriera dentro de un vagón de tren en Laredo.
El joven, de 24 años, es uno de los siete migrantes encontrados sin vida en un tren de carga en territorio estadounidense. Entre las víctimas también figuraban los hondureños Josué Zerón y el menor Nelson Portillo, además de cuatro ciudadanos mexicanos.
En medio del dolor, su padre, Isaías Anariba, recordó el último momento que compartió con su hijo antes de que emprendiera nuevamente el viaje hacia Estados Unidos.
“Si hubiera sabido lo que iba a pasar, le digo que no se vaya”, expresó conmovido desde su vivienda en El Negrito.
El padre del joven relató que pasó gran parte de su vida migrando hacia Estados Unidos en busca de trabajo, situación que le impidió convivir plenamente con Denis durante su infancia.
Según contó, su hijo decidió regresar a territorio estadounidense para reencontrarse con su esposa, Marisol Orozco, y con su hija de un año.
Ahora, la familia únicamente pide que el cuerpo del joven pueda regresar a Honduras para darle sepultura junto a sus seres queridos.
“Queremos que descanse aquí con la familia. Estados Unidos no le pertenece ni a él ni a su esposa”, manifestó su padre.
Las tías de Denis también se mostraron devastadas por la tragedia y aseguraron que el joven era trabajador, tranquilo y muy querido por toda la familia.
Lilian Manzanares recordó que ayudó a criarlo desde pequeño y lamentó que uno de sus mayores sueños, construirle una casa a la familia, quedara inconcluso.
Por su parte, Ada Manzanares señaló que siempre le aconsejaron no regresar a Estados Unidos, pero que él deseaba permanecer junto a su esposa e hija.
La familia hizo un llamado urgente a las autoridades hondureñas para recibir apoyo en el proceso de repatriación y poder despedir al joven en su tierra natal.
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