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miércoles, septiembre 9, 2026

Estudio revela el colapso de los Mayas de Copán hace mil 200 años

ADN antiguo revela el colapso demográfico de la civilización maya hace 1.200 años

Un nuevo estudio científico ha arrojado luz sobre el colapso de la civilización maya, ocurrido hace aproximadamente 1.200 años.

A través del análisis de ADN antiguo extraído de restos humanos hallados en la ciudad de Copán, en el oeste de Honduras, investigadores lograron reconstruir parte de la historia genética de los antiguos mayas, revelando una drástica reducción de la población en esa época crítica.

Los hallazgos, publicados en la revista Current Biology, se basan en el análisis de los genomas de siete individuos que vivieron durante el período Clásico Maya (250–900 d.C.).

Esta investigación marca un hito, ya que hasta ahora existía muy poca información genética sobre los inicios de esta avanzada civilización mesoamericana.

Copán, uno de los centros urbanos más importantes de la cultura maya, fue el escenario del surgimiento de una influyente dinastía real que se estableció hacia el 426 d.C. bajo el liderazgo de K’inich Yax K’uk’ Mo’.

A lo largo de casi cuatro siglos, esta dinastía gobernó la ciudad hasta su colapso alrededor del año 820 d.C., momento en que la región entró en un marcado declive.

Auge de Copán

En su apogeo, Copán pudo haber albergado hasta 30.000 habitantes, y mantenía vínculos comerciales y culturales con otras grandes ciudades mesoamericanas como Tikal, Kaminaljuyú y Teotihuacán.

Estas conexiones convirtieron a Copán en un importante nodo de interacción entre América Central y del Sur.

Uno de los aspectos más reveladores del estudio fue la diversidad genética hallada en los restos humanos analizados.

Aunque los siete individuos compartían un mismo contexto cultural, presentaban linajes maternos distintos, y solo dos varones compartían linaje del cromosoma Y, sin ser parientes directos.

Uno de ellos habría sido un gobernante, mientras que el otro podría haber sido sacrificado.

El ADN analizado reveló además que la población de Copán compartía vínculos genéticos con los mayas del Arcaico Tardío en Belice, con los del Clásico Terminal en Chichén Itzá, y con los mayas coloniales y contemporáneos de Campeche, México.

Esto demuestra una sorprendente continuidad genética en la región maya a lo largo de más de mil años.

Asimismo, los científicos encontraron rastros genéticos de ancestros provenientes de las tierras altas de lo que hoy es Oaxaca, México, especialmente a partir del período Clásico temprano.

Estos individuos foráneos, en su mayoría miembros de la élite, contribuyeron a consolidar el poder político y social en las ciudades mayas.

Caída de los Mayas

Pero hacia el final del período Clásico, entre los siglos IX y XI d.C., el estudio detecta una fuerte disminución en el tamaño efectivo de la población, una señal clara de colapso demográfico.

Esta caída coincidió con prolongadas sequías, conflictos internos y una posible sobreexplotación de los recursos naturales, factores que habrían desencadenado la desintegración de las estructuras mayas.

Los autores del estudio descartan que el colapso haya sido causado por una invasión externa o un reemplazo poblacional.

“La continuidad genética observada en nuestro estudio respalda la idea de que la población no fue reemplazada por otro grupo después del colapso”, explican.

Este hallazgo refuerza la noción de que los descendientes de los antiguos mayas aún habitan las regiones que sus ancestros ocuparon durante siglos, manteniendo no solo la lengua y las tradiciones, sino también un linaje genético profundamente enraizado en el pasado.

En suma, el estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la resiliencia y continuidad de la civilización maya, a pesar de haber atravesado profundas transformaciones políticas, sociales y ambientales.

La historia genética de Copán se suma ahora al relato de una de las culturas más enigmáticas de América.

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