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miércoles, julio 15, 2026

Especialistas identifican la grasa abdominal como principal impulsor del síndrome CKM

La American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC) publicaron la primera guía clínica enfocada en el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM), un trastorno que relaciona las enfermedades del corazón, la enfermedad renal crónica y los problemas metabólicos, como la diabetes tipo 2 y la obesidad.

El documento, divulgado en la revista científica Circulation, plantea un cambio en el enfoque médico: el exceso de peso, especialmente la grasa acumulada en el abdomen, deja de considerarse únicamente un factor de riesgo para ser reconocido como uno de los principales impulsores de este síndrome, lo que hace indispensable una intervención temprana para evitar daños permanentes en órganos vitales.

Una enfermedad que afecta a millones

De acuerdo con la guía, cerca de nueve de cada diez adultos en Estados Unidos presentan al menos uno de los componentes del síndrome CKM, entre ellos hipertensión arterial, colesterol elevado, niveles altos de glucosa, disminución de la función renal y exceso de peso.

Los especialistas explican que estas condiciones rara vez aparecen de manera aislada y, por el contrario, suelen potenciarse entre sí, acelerando el deterioro del corazón, los riñones y el metabolismo.

La grasa abdominal, el principal enemigo

Uno de los principales hallazgos de la nueva guía es que no basta con evaluar el peso corporal mediante el índice de masa corporal (IMC).

Los expertos advierten que la grasa visceral, ubicada alrededor de los órganos internos del abdomen, representa un riesgo mucho mayor porque favorece procesos inflamatorios, resistencia a la insulina y lesiones en los vasos sanguíneos.

Según el cardiólogo Kevin Shah, del MemorialCare Heart & Vascular Institute de California, este tipo de grasa funciona como un órgano metabólicamente activo que libera sustancias inflamatorias capaces de aumentar el riesgo de diabetes, enfermedad renal, insuficiencia cardíaca, infarto y accidente cerebrovascular.

Por ello, la guía recomienda que los profesionales de la salud también utilicen la circunferencia de la cintura como una herramienta para identificar personas con mayor riesgo.

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