Por: M. Sc. Carolina Torres Hernández
Erika Corina Urtecho Echeverría nació el 15 de mayo de 1981 en Ahuas, corazón de Gracias a Dios. Creció entre tradiciones, comunidad y un fuerte sentido de pertenencia que hoy define su identidad: una mujer miskita orgullosa de sus raíces y profundamente comprometida con su gente.
Hija de Edna Carolina Echeverría Haylock (QDDG) y de Andrea Wilfredo Urtecho Jeamborde, Erika se formó en un hogar donde la política y el servicio público eran parte de la vida cotidiana.

Durante más de 15 años acompañó de cerca el trabajo político de su madre, experiencia que sembró en ella la vocación de servir y entender las necesidades reales de su pueblo. A sus 44 años, se describe con palabras sencillas pero firmes: Dios, familia y trabajo.
Es evangélica, casada con Daniel Esponda y no tiene hijos. Para ella, la fe y la familia son pilares que guían sus decisiones tanto en lo personal como en lo público.

Su formación académica la llevó fuera de La Mosquitia, pero nunca lejos de sus raíces. Estudió en la Elvel School y más tarde obtuvo la Licenciatura en Mercadotecnia y Negocios Internacionales, además de una maestría en Dirección Empresarial con orientación en Finanzas, ambas en UNITEC.
Esa preparación le permitió construir una visión de desarrollo con orden, planificación y enfoque humano.

Erika comparte la vida con sus hermanos Andrés Alberto y Andrés Alejandro Urtecho Echeverría, así como con Karen, Andrea y Alex Urtecho, a quienes considera parte fundamental de su historia y su fortaleza personal.
Con cinco años de participación política activa, Erika Urtecho representa a una nueva generación de liderazgos que combinan identidad, preparación y sensibilidad social. Su camino no nace del poder, sino del territorio, de la memoria familiar y del compromiso con una región que durante décadas ha esperado ser escuchada.

Pese a su apretada agenda, la vicepresidenta del Congreso Nacional apartó un espacio para conversar en una entrevista exclusiva con diario EL PAÍS de San Pedro Sula, en la que compartió reflexiones personales y políticas sobre este momento histórico para el país, para ella y la tierra que la vio nacer.
Hoy usted hace historia en la vicepresidencia del Congreso Nacional. ¿Qué significa este momento en lo personal y qué representa para el pueblo de Gracias a Dios?
En lo personal es un momento que me conmueve profundamente, pues mi madre fue la primer miskita en la historia de mi departamento en llegar a la JD (prosecretaria) del Congreso y hoy yo soy la segunda en llegar a la JD pero la primer miskita en alcanzar la vicepresidencia del CN.
No llego sola: llego con la historia, el dolor y la esperanza de mi pueblo. Para el departamento significa que hoy una mujer miskita está sentada donde se toman las decisiones nacionales. No como símbolo, sino con voz, voto y responsabilidad.
Este cargo es una puerta abierta para que el país mire de frente a un departamento que por décadas ha sido ignorado.

Usted proviene de una de las regiones más olvidadas del país. ¿Siente que La Mosquitia tiene, por fin, voz y voto en las grandes decisiones nacionales?
Sí, hoy Mi Muskitia tiene voz, y esa voz no va a callarse. Pero también digo algo con claridad: la voz no basta si no se traduce en decisiones. Mi tarea es que cada discusión importante considere a Gracias a Dios, no como una nota al pie, sino como parte del país que merece desarrollo, respeto y dignidad. Empezamos con pie derecho, presenté proyecto de ley para ampliar la UNAH a 9 departamentos, entre ellos Gracias a Dios. Fue aprobado por unanimidad en el CN y sancionado por el Presidente Asfura. Es un logro importante empezando apenas mi gestión.
¿Cuáles son las principales deudas históricas que el Estado mantiene con Gracias a Dios y que buscará visibilizar desde el Congreso?
Son muchas y muy profundas: la falta de acceso real a salud, falta de servicio de energía eléctrica y agua potable, falta de oportunidades de empleo, hay que continuar con la mejora de la calidad e infraestructura educativa, la ausencia del Estado en seguridad y el abandono histórico de infraestructura. También hay una deuda moral: el no haber escuchado a los pueblos indígenas y el constante irrespeto a nuestros derechos. Esa invisibilización es algo que voy a confrontar desde el Congreso.
Desde su nueva responsabilidad, ¿qué compromisos asume para mejorar las condiciones de vida en salud, educación y seguridad en La Mosquitia?
Asumo compromisos claros: impulsar presupuestos diferenciados para mis seis municipios históricamente excluidos, contribuir al desarrollo, fortalecer el sistema de salud, defender la educación y abogar por más plazas de docentes, y exigir una mejora sustancial de acceso a una salud de calidad.
¿Cómo romper el ciclo de abandono, pobreza y exclusión que por décadas ha marcado a esa región del país?
Rompiéndolo desde el Estado, no desde discursos.Eso implica inversión sostenida, decisiones con enfoque territorial y respeto a la identidad de nuestros pueblos. Y también implica voluntad política: dejar de ver a La Muskitia solo en épocas electorales o cuando hay tragedias.
¿Qué mensaje le envía a las mujeres, a los pueblos indígenas y a los jóvenes que hoy la ven llegar a un cargo que antes parecía inalcanzable?
Que sí se puede, pero no es fácil. Que llegar cuesta, duele y exige carácter. Y que cuando una llega, tiene la obligación de abrir camino para otros. A las mujeres, jóvenes y hermanos de los pueblos originarios y afro descendientes, les digo: este espacio también les pertenece. No bajen la mirada ni acepten que les digan hasta dónde pueden llegar. El Congreso Nacional atraviesa una etapa de fuerte polarización política.

¿Cómo piensa ejercer la Vicepresidencia para construir consensos sin renunciar a los principios del Partido Liberal?
Estoy en la vicepresidencia I representado a mi departamento y partido. Soy una mujer que cree en diálogo firme, consensos y principios claros. La bancada apoyará todo lo que sea en beneficio de la población, pero se opondrá a lo que no. Entendemos el importante rol que tenemos de ser los fieles de la balanza.
¿Cuál será su postura frente a proyectos o decisiones legislativas que puedan afectar directamente a los territorios indígenas y afrodescendientes?
Seré clara: no apoyaré ningún proyecto que afecte a los pueblos originarios y afrodescendientes. Ningún proyecto puede avanzar sin la consulta libre, previa e informada. Defender nuestro territorio, identidad y derechos no es una concesión, es una obligación del Estado, como lo establece el convenio 169 de la OIT.

¿Qué garantías puede ofrecer de que su llegada a la Junta Directiva no será solo simbólica, sino un espacio real de incidencia y resultados?
Mi historia demuestra que no soy una figura decorativa. He trabajado, he legislado y he defendido a mi gente incluso en contextos difíciles. La garantía es mi trayectoria y mi compromiso: usaré este espacio para incidir, fiscalizar y empujar resultados concretos para Gracias a Dios y para el país. El mismo día que se conformó la Junta Directiva, se cuestionó el costo de 28 cargos directivos.
¿No es contradictorio con la idea de un Congreso austero? La austeridad no es solo un discurso, debe ser una práctica. Sin duda en la reforma a le ley organica que vamos a realizar debemos dejar regulado el número de miembros de la JD. La gente tiene derecho a cuestionar y nosotros tenemos el deber de explicar y, cuando corresponda, corregir. Su esposo, Daniel Esponda.

¿Tendrá algún puesto relevante en el Gobierno?
No, no tendrá ningún cargo relevante en el Gobierno. Admiro profundamente a mi esposo, es un hombre trabajador, luchador y un apasionado de la educación.
Finalmente, si pudiera llevar una sola demanda urgente de La Mosquitia al pleno del Congreso, ¿cuál sería y por qué?
Llevaría la exigencia de salud digna, empleo y acceso real a los servicios básicos. Porque no puede haber desarrollo ni futuro cuando la gente sigue muriendo por falta de atención médica o por la ausencia del Estado.
ALGO MÁS SOBRE ERIKA
- Comida favorita: Sopas
- Bebida favorita: Agua con gas
- Bar-restaurante-disco o mejor un café: Mejor un café y cine.
- Género musical preferido: Música Country
- Presidente de la República: Carlos Roberto Flores Facussé
- Primera Dama: Mary Flakes de Flores
- A favor o en contra del aborto: en contra
SUS FRASES
«La vida de mi gente vale lo mismo que la de cualquier hondureño”.
«No prometo milagros, prometo trabajo constante y presencia”.
«El cielo es el límite, como decía mi madre Carolina Echeverría”.


