El caso de Ana Neves, una adolescente brasileña de 17 años que falleció tras comer un pastel de cumpleaños envenenado, ha dado un giro estremecedor: una amiga cercana confesó ser la autora intelectual del crimen.
Ana recibió el pastel el pasado 30 de mayo, acompañado de dos notas con mensajes románticos. Uno de ellos decía: “Un regalo para la chica más hermosa que he visto en mi vida”.
El otro, aún más emotivo, la describía como: “la chica más dulce y con la personalidad más increíble”.
Convencida de que se trataba de un gesto de un admirador secreto, Ana compartió emocionada el regalo con sus amigas por WhatsApp y hasta grabó un mensaje de voz expresando su alegría.
Pero la sorpresa pronto se transformó en tragedia. Horas después, la joven comenzó a sentirse mal.
Aunque fue llevada al hospital, los médicos no detectaron la gravedad del cuadro y le dieron el alta.
Regresó a casa para continuar celebrando, incluso con la presencia de la autora del envenenamiento, quien pasó la noche allí sin levantar sospechas.
Envenenamiento confirmado
El domingo 1 de junio, Ana sufrió una recaída repentina y colapsó en el baño. Fue trasladada de urgencia al hospital, donde falleció poco después.
La autopsia reveló que la causa de muerte fue un paro cardíaco provocado por envenenamiento con arsénico.
El caso generó conmoción nacional, pero lo más impactante llegó cuando, gracias al testimonio del repartidor que entregó el pastel, se identificó a la persona responsable del pedido: una amiga de la víctima.
Llevada a declarar ante la policía acompañada de su madre, primero negó todo, pero más tarde confesó haber planeado el ataque.
“Solo quería asustarla”
En su confesión, la adolescente reconoció haber comprado el arsénico por Internet y haberlo agregado al pastel comprado en una pastelería local.
Alegó que no tenía la intención de matar a Ana, sino “asustarla”, provocándole síntomas como vómitos o malestar general.
No obstante, también admitió haber envenenado anteriormente a otra compañera, Kamilly da Silva, el pasado 15 de mayo.
En ese caso, la víctima sobrevivió a una fuerte intoxicación, pero no interpuso denuncia. Según su testimonio, actuó motivada por rencor y conflictos personales, mencionando su incapacidad para manejar el rechazo y sus emociones respecto a relaciones pasadas.
Una traición sin palabras
Silvio das Neves, padre de la víctima, relató con dolor cómo la sospechosa estuvo en su casa durante todo el proceso, sin mostrar señales de culpa:
“Estuvo en mi casa, vio cómo mi hija se enfermaba, me abrazó tras su muerte y nunca dijo nada”, expresó al medio local G1.
El caso en manos de la justicia
Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar si hay más víctimas o implicados.
Mientras tanto, el caso ha reabierto el debate sobre el uso de venenos de fácil acceso por Internet y el papel de las emociones no tratadas en jóvenes con vínculos afectivos intensos.
Especialistas en salud mental y comportamiento juvenil señalan la importancia de identificar señales de conductas obsesivas, celos extremos y necesidad de control, muchas veces normalizadas en amistades adolescentes.


