El proceso electoral hondureño continúa generando expectativa nacional e internacional. Según el 99.92% de los datos revelados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) el candidato presidencial del Partido Nacional, Nasry Asfura, se mantenía arriba en los resultados preliminares con 1,465,359 votos, equivalentes al 40.29%.
Muy cerca le sigue el candidato del Partido Liberal, Salvador Nasralla, con 1,437,399 votos, lo que representa el 39.52%.
La diferencia entre ambos aspirantes es de apenas 32,275 sufragios, lo que mantiene en vilo a la ciudadanía y ha intensificado la presión sobre el CNE para concluir el escrutinio especial de más de 2,700 actas pendientes.

La Constitución establece como fecha límite el 30 de diciembre para certificar los resultados oficiales, por lo que los próximos días serán decisivos.
Organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Departamento de Estado de Estados Unidos han instado a las autoridades hondureñas a concluir el proceso con transparencia y en estricto apego a la ley.
La OEA subrayó que es fundamental respetar la voluntad popular y garantizar la estabilidad democrática, mientras que Washington advirtió que cualquier intento de obstrucción podría tener consecuencias.
En las calles, la tensión es palpable. Simpatizantes de ambos partidos se han concentrado en las afueras del Centro Logístico Electoral (CLE), exigiendo celeridad en el conteo y denunciando supuestas irregularidades.
El ambiente político se ha visto marcado por enfrentamientos verbales y denuncias de hostigamiento entre facciones.
El CNE, por su parte, ha reiterado que trabaja bajo estrictas medidas de seguridad y con acompañamiento internacional para garantizar la credibilidad del proceso.
La mínima diferencia entre Asfura y Nasralla por 27,960 votos, anticipa que el desenlace será histórico y que cada voto contará en la definición de la próxima presidencia de Honduras.


