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jueves, agosto 13, 2026

El Niño podría romper récords de intensidad, según pronósticos

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad sin precedentes desde que existen registros climáticos, según las últimas proyecciones de la NOAA de Estados Unidos.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica estima en un 69 % la posibilidad de que el fenómeno se convierta en el más fuerte registrado desde 1950.

El Centro de Predicción Climática de la NOAA señaló que, entre octubre y diciembre de 2026, El Niño podría superar los niveles alcanzados por eventos anteriores, con temperaturas de hasta 2.5 grados Celsius por encima de lo habitual.

El organismo también calcula que existe más de un 90 % de probabilidad de que durante el otoño y el invierno de 2026-2027 se registre un episodio considerado muy fuerte en el hemisferio norte.

El Niño continúa ganando fuerza

El fenómeno comenzó a desarrollarse en junio y durante el último mes mostró un incremento significativo en las temperaturas del océano Pacífico.

Las anomalías térmicas superaron los 2 grados Celsius en la superficie del Pacífico oriental, mientras que debajo de la superficie se registraron diferencias de hasta 10 grados.

La NOAA considera que existe un episodio de El Niño cuando las temperaturas de las aguas del Pacífico ecuatorial permanecen al menos 0.5 grados Celsius por encima del promedio durante varios meses consecutivos.

Aunque una mayor intensidad incrementa la posibilidad de que se presenten efectos asociados al fenómeno, la NOAA aclaró que sus impactos específicos no están garantizados.

Posibles efectos climáticos

El fortalecimiento de El Niño puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y actividad ciclónica en distintas regiones del planeta.

En Estados Unidos, el fenómeno podría provocar condiciones más secas y temperaturas superiores a las habituales durante el invierno en algunas zonas.

Al mismo tiempo, el sur del país podría experimentar mayores precipitaciones y riesgo de inundaciones.

El comportamiento de los vientos también influye en la actividad de los ciclones tropicales. El fenómeno suele favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico y reducir las condiciones favorables para huracanes en el Atlántico.

Ante el fortalecimiento de El Niño, la NOAA redujo recientemente su pronóstico para la temporada de huracanes del Atlántico, mientras que elevó las expectativas de actividad ciclónica en el Pacífico oriental.

El organismo prevé hasta 13 tormentas en el Atlántico y hasta 22 ciclones en el Pacífico oriental.

Por otra parte, la NOAA informó que julio se convirtió en el mes más caluroso registrado en Estados Unidos, con una temperatura promedio cercana a los 25 grados Celsius, aproximadamente 1.8 grados por encima del promedio del siglo XX.

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