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jueves, agosto 13, 2026

Agua cada nueve días: endurecen racionamiento en Tegucigalpa por crisis hídríca

La crisis de agua que enfrenta Tegucigalpa se ha agravado ante la falta de lluvias, obligando a las autoridades a ampliar los períodos de racionamiento para preservar las reservas de los principales embalses.

Desde el 1 de agosto, el suministro pasó de realizarse cada siete días a cada nueve días, con una duración que oscila entre dos y seis horas, dependiendo de la zona de la capital.

Las autoridades advierten que, si las condiciones de lluvia no mejoran, los embalses podrían alcanzar niveles críticos durante las próximas semanas.

Julio Quiñónez, director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos, señaló que las previsiones de precipitaciones continúan siendo desfavorables y mantienen bajo presión las reservas.

La represa La Concepción, principal fuente de abastecimiento de Tegucigalpa, se encuentra alrededor del 30 % de su capacidad, mientras que Los Laureles registra cerca del 38 %.

El cambio en el calendario busca prolongar la disponibilidad del recurso. Sin esta medida, las autoridades estimaban que los embalses podrían haber llegado al 20 % de su capacidad alrededor del 20 de agosto.

Con el nuevo esquema de distribución, ese nivel se proyecta para aproximadamente el 20 de septiembre, siempre que no se produzcan cambios importantes en las condiciones climáticas.

Agua escasa afecta a los hogares

El racionamiento ya tiene consecuencias directas para miles de familias capitalinas, que reciben agua durante pocas horas y deben buscar alternativas para cubrir sus necesidades básicas.

En sectores afectados, algunos habitantes han recurrido a lavaderos públicos para realizar tareas como lavar ropa ante la falta de suficiente suministro en sus viviendas.

La capital distribuye diariamente unos 90,000 metros cúbicos de agua mediante una red pública que alcanza aproximadamente al 72 % de la población.

El resto de los habitantes depende, en distintos sectores, de camiones cisterna y otros mecanismos de abastecimiento para conseguir el líquido.

Las filas para recibir agua y el desplazamiento de pobladores hacia ríos y quebradas evidencian el impacto de la emergencia en diferentes comunidades de Tegucigalpa.

Reservas podrían entrar en niveles críticos

Las autoridades explican que cuando los embalses bajan al 20 % de su capacidad, la acumulación de sedimentos dificulta considerablemente el aprovechamiento del agua.

Por debajo del 15 %, el recurso almacenado deja de ser funcional para el abastecimiento, por lo que la situación podría complicarse aún más si continúa la ausencia de lluvias.

El problema, sin embargo, no está relacionado únicamente con la actual sequía. Tegucigalpa arrastra desde hace décadas un déficit de infraestructura para captar y almacenar agua.

El crecimiento de la población también ha incrementado la demanda y ejercido mayor presión sobre las fuentes disponibles.

Buscan soluciones ante la emergencia

La Alcaldía de Tegucigalpa ha comenzado trabajos para rehabilitar fuentes subterráneas como parte de las acciones destinadas a enfrentar la escasez.

Las autoridades también consideran la construcción de la represa San José como una solución de largo plazo, aunque el proyecto está previsto para entrar en funcionamiento hasta 2028.

Mientras se concretan esas obras, las autoridades han pedido a la población hacer un uso responsable del agua y reducir el desperdicio.

La evolución de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para conocer si las reservas logran recuperarse o si Tegucigalpa deberá enfrentar un escenario todavía más severo de desabastecimiento.

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