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miércoles, octubre 21, 2026

El Niño amenaza con agravar las sequías, inundaciones y el calor extremo en 2027

El fenómeno climático de El Niño podría alcanzar una intensidad extraordinaria hacia finales de 2026, con anomalías de temperatura en la superficie del Pacífico tropical que llegarían a aproximadamente 3,8 grados Celsius por encima del promedio durante el período de noviembre de 2026 a enero de 2027, según la más reciente actualización de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La advertencia fue divulgada este miércoles 21 de octubre por agencias de Naciones Unidas, que instaron a los gobiernos a reforzar las medidas de prevención ante los posibles efectos del fenómeno sobre la seguridad alimentaria, el acceso al agua y los medios de subsistencia de millones de personas.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que las proyecciones sitúan el episodio fuera de las escalas de seguimiento utilizadas durante las últimas cuatro décadas. De acuerdo con el organismo, se espera que El Niño alcance su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus consecuencias podrían prolongarse durante 2027.

Sequías, inundaciones y temperaturas extremas

El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical. Esta alteración modifica la circulación atmosférica y puede cambiar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.

Cuando el episodio alcanza una intensidad elevada, algunas zonas pueden experimentar períodos prolongados de sequía y escasez de agua, mientras otras enfrentan lluvias intensas, inundaciones y condiciones meteorológicas extremas.

La OMM advirtió que el fortalecimiento del fenómeno podría incrementar los riesgos climáticos en América Latina, África oriental y austral, Asia y las islas del Pacífico.

El aumento de las temperaturas también podría agravar los efectos del calentamiento global, elevando la presión sobre la agricultura, los recursos hídricos y los sistemas de salud.

Centroamérica también debe prepararse

Para Centroamérica, la evolución de El Niño representa un motivo de vigilancia debido a la importancia de las lluvias para la agricultura, el abastecimiento de agua y la economía de las comunidades rurales.

En Honduras, las autoridades deberán seguir las actualizaciones meteorológicas oficiales para determinar cómo podrían modificarse las precipitaciones y las temperaturas durante los próximos meses.

Aunque El Niño suele asociarse con condiciones más secas en determinadas zonas de Centroamérica, sus efectos no son uniformes: dependen de la temporada, la ubicación geográfica y la interacción con otros sistemas atmosféricos.

Por ello, la previsión de un episodio intenso no significa que todas las regiones experimentarán sequía ni permite asegurar de antemano qué departamentos hondureños serán los más afectados. Los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para establecer los riesgos concretos.

La preparación anticipada será especialmente importante para los productores agrícolas, las comunidades con acceso limitado al agua y las poblaciones expuestas a fenómenos meteorológicos extremos.

Naciones Unidas advierte sobre el riesgo alimentario

El coordinador de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Tom Fletcher, alertó que el episodio podría agravar las necesidades humanitarias en distintas partes del mundo y aumentar la inseguridad alimentaria.

Las estimaciones presentadas por la ONU indican que hasta 50 millones de personas podrían enfrentar un incremento del hambre relacionado con los impactos del fenómeno climático.

Ante este panorama, Naciones Unidas anunció la liberación de más de 50 millones de dólares de su fondo central de respuesta a emergencias para apoyar a 11 países vulnerables. Entre los países mencionados figura El Salvador, en Centroamérica.

Los recursos buscan contribuir a la preparación y protección de las comunidades antes de que los impactos climáticos se agraven.

La prevención será clave durante los próximos meses

Las agencias internacionales insistieron en que las consecuencias de El Niño no tienen que convertirse necesariamente en una crisis humanitaria. La anticipación, los sistemas de alerta temprana y la preparación de las comunidades pueden ayudar a reducir las pérdidas humanas y económicas.

Entre las medidas prioritarias figuran proteger las fuentes de agua, preparar reservas de alimentos, apoyar a los agricultores, fortalecer la infraestructura vulnerable y mantener informada a la población sobre los avisos meteorológicos.

La evolución del océano Pacífico durante las próximas semanas será determinante para precisar la intensidad del fenómeno y sus posibles repercusiones.

Mientras tanto, la advertencia de Naciones Unidas pone el foco en la necesidad de que los países fortalezcan sus planes de prevención y respuesta ante un episodio que podría alterar significativamente las condiciones climáticas durante el cierre de 2026 y buena parte de 2027.

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