Estados Unidos exigió al Gobierno de Nicaragua la liberación inmediata e incondicional de todas las personas consideradas presos políticos, tras la reciente excarcelación de varios opositores y críticos del Ejecutivo sandinista.
Washington calificó estas liberaciones como insuficientes y advirtió que aún persisten prácticas represivas.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado reiteró que la libertad no debe estar sujeta a condiciones como arresto domiciliario, vigilancia policial o nuevas detenciones.
En ese sentido, subrayó que poner fin a la represión es un paso indispensable para restablecer derechos y garantías fundamentales en el país.
El Gobierno nicaragüense anunció la semana pasada la excarcelación de decenas de detenidos por razones políticas, en medio de presiones internacionales.
Sin embargo, organismos de derechos humanos sostienen que muchos de los liberados continúan bajo severas restricciones, lo que les impide ejercer plenamente sus derechos civiles y políticos.
Diversas organizaciones denunciaron que los excarcelados enfrentan limitaciones para movilizarse, acceder a empleo y expresarse libremente, además de estar obligados a presentarse de forma periódica ante las autoridades.
Estas condiciones, afirman, constituyen una forma de control que mantiene vigente la represión.
Estados Unidos también cuestionó las detenciones de ciudadanos por expresar opiniones en redes sociales, incluyendo reacciones a publicaciones digitales.
Para la administración estadounidense, estas acciones reflejan un clima de persecución que agrava la situación de derechos humanos en Nicaragua.
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