SIGUATEPEQUE, Comayagua. La comunidad educativa del Centro Educativo Cristiano Gamaliel despidió a Marlo Enrique Melgar Velásquez, quien durante más de dos décadas se desempeñó como director, maestro y guía de generaciones de estudiantes, marcando una huella significativa en la formación académica y humana de cientos de jóvenes.
El Instituto Gamaliel inició sus labores en el año 2000 bajo la dirección Melgar Velásquez, quien en sus primeros años no solo lideró la institución, sino que también ejerció como docente de educación básica y maestro de tercer grado, además de impartir la asignatura de educación física y deportes.
Su compromiso con la enseñanza fue clave para el crecimiento del centro educativo.
Uno de los hitos más importantes de su gestión se registró el 29 de noviembre de 2011, cuando se graduó la primera promoción de Bachillerato en Ciencias y Letras, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia institucional. Desde entonces, cada generación egresada llevó consigo el sello de disciplina, valores y esfuerzo inculcados por su director.
Una vida marcada por el esfuerzo
Melgar Velásquez nació el 17 de julio de 1966 en Siguatepeque. Desde temprana edad enfrentó grandes desafíos, como la pérdida de su padre, Enrique Melgar Perla Velásquez, durante el conflicto bélico entre Honduras y El Salvador.
Su madre, doña Irma Velásquez, se convirtió en su principal apoyo, inculcando valores fundamentales como la fe, la honestidad y la perseverancia.
Desde los siete años, conoció el valor del trabajo al colaborar con la economía familiar, levantándose de madrugada para lavar autobuses.
Estas experiencias forjaron su carácter y fortalecieron su determinación de superarse mediante la educación.
Formación y vocación docente
Su vocación por la enseñanza lo llevó a formarse como maestro de educación primaria en la Normal de La Paz. Posteriormente, continuó su preparación en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, a través del sistema CRAED en Siguatepeque, donde obtuvo el título de licenciado en pedagogía.
Su carrera docente inició en el Instituto Pablo Weir, donde laboró durante 12 años, dejando una huella importante en sus estudiantes. Más adelante, trabajó en la Escuela Bilingüe de Siguatepeque, ampliando su experiencia pedagógica.
En 1998 asumió el reto de dirigir el naciente Instituto Gamaliel, consolidando con el paso de los años una institución enfocada no solo en la excelencia académica, sino también en la formación integral basada en principios éticos, espirituales y ciudadanos.
Liderazgo cercano y compromiso social
Se distinguió por su liderazgo humano, caracterizado por la empatía, la cercanía y la disposición para escuchar.
Su despacho siempre estuvo abierto para estudiantes, docentes y padres de familia, convirtiéndose en un referente de confianza dentro de la comunidad educativa.
Además de su labor académica, impulsó iniciativas de carácter espiritual y social, como su rol como presidente de “Cultivadores del Reino”, demostrando su compromiso con el desarrollo integral de la comunidad.
Familia y legado
En el ámbito personal, contrajo matrimonio en 1993 con Lilian Marleni Cruz Mejía, con quien formó una familia basada en valores cristianos. Es padre de Marlon Adolfo Melgar Cruz y Gustavo Enrique Melgar Cruz, quienes continúan el legado familiar.
Tras 26 años al frente del Instituto Gamaliel, su retiro de la dirección marca el cierre de una etapa llena de logros, sacrificios y aprendizajes.
Su legado trasciende más allá de las aulas, reflejándose en cada estudiante formado bajo su guía.
La comunidad educativa reconoce en él no solo a un director ejemplar, sino a un formador de vidas, cuyo nombre quedará ligado para siempre al crecimiento y prestigio de esta institución.
Su historia es testimonio de que la educación, acompañada de fe, esfuerzo y vocación, puede transformar realidades y construir un futuro mejor.


