El legendario cantante británico Ozzy Osbourne, conocido mundialmente como el Príncipe de las Tinieblas, falleció luego de enfrentar durante años serios problemas de salud que deterioraron su calidad de vida.
Su familia confirmó su deceso mediante un emotivo comunicado en el que pidieron respeto a su privacidad: “Estaba con su familia, rodeado de mucho cariño. Pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en estos momentos”.
La salud del líder de Black Sabbath comenzó a deteriorarse notablemente desde 2019, cuando fue diagnosticado con Parkinson tipo 2, una enfermedad neurodegenerativa que afecta el sistema motor y causa temblores, rigidez, problemas de equilibrio y lentitud en los movimientos.
Este diagnóstico marcó un antes y un después en su vida pública y en su carrera artística.
A esto se sumó un enfisema pulmonar, una grave afección respiratoria relacionada con décadas de tabaquismo, y la infección por Covid-19 en 2022, que debilitó aún más su ya frágil estado físico. Las secuelas de estas enfermedades lo obligaron a retirarse progresivamente de los escenarios.
Además, Ozzy sufrió una caída en su hogar que agravó los problemas de movilidad que ya padecía. Durante sus últimos años necesitó bastón para caminar y tenía dificultades para mantenerse de pie por largos períodos. Sus apariciones públicas se volvieron cada vez más esporádicas.
Si bien la familia no especificó la causa oficial ni el lugar de su muerte, en el comunicado se dejó entrever que su fallecimiento estuvo relacionado con el cuadro general de parkinsonismo —una rara enfermedad genética que comparte síntomas con el Parkinson—, agravada por años de abuso de drogas y los otros padecimientos que enfrentó en los últimos tiempos.
Su partida deja un enorme vacío en el mundo del rock, pero su legado musical, su irreverencia y su icónica figura seguirán siendo fuente de inspiración para millones de fanáticos en todo el mundo.


