La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) declaró alerta verde por 48 horas en las zonas bajas y ribereñas del Valle de Sula, ante el incremento del nivel del río Ulúa y el riesgo de inundaciones en comunidades vulnerables del norte de Honduras. La medida entró en vigencia a las 7:00 de la mañana de este martes 20 de octubre.
La disposición comprende sectores de varios municipios de los departamentos de Cortés, Yoro y Atlántida, donde las autoridades mantienen vigilancia sobre el comportamiento del caudal y las posibles afectaciones a las familias que residen cerca de las riberas.
De acuerdo con Copeco, la decisión se fundamenta en los reportes de los Sistemas de Alerta Temprana (SAT), ubicados en la cuenca media del río Ulúa, que registran un aumento en el nivel del agua.
Esta condición podría incrementar la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en las partes bajas, especialmente si el caudal continúa subiendo durante las próximas horas.
Municipios incluidos en la alerta verde
La medida preventiva abarca los siguientes sectores:
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Cortés: Pimienta, Villa Nueva, Potrerillos, San Manuel y las zonas bajas de La Lima.
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Yoro: El Progreso, Santa Rita y El Negrito.
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Atlántida: sectores hasta Ramal del Tigre, en el municipio de Tela.
Además, Copeco informó que se mantiene la alerta verde en el Distrito Central y en las zonas aledañas al lago de Yojoa.
La alerta busca que las instituciones de respuesta y la población refuercen las medidas preventivas ante posibles inundaciones, sin que esto signifique que todos los sectores incluidos necesariamente resultarán afectados.
Copeco pide extremar las medidas de prevención
Ante el posible aumento del caudal del río Ulúa, las autoridades instaron a los habitantes de las zonas bajo alerta a mantenerse informados y atender las instrucciones de los organismos de emergencia.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
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No cruzar ríos, quebradas, vados ni riachuelos cuando presenten corrientes fuertes o un aumento del nivel del agua.
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Evitar permanecer cerca de las riberas y otras fuentes de agua durante las lluvias intensas.
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Limpiar tragantes, cunetas y alcantarillas para facilitar el drenaje.
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Identificar rutas de evacuación y trasladarse a un lugar seguro si existe peligro.
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Seguir los avisos oficiales y las indicaciones de los cuerpos de primera respuesta.
La vigilancia es especialmente importante debido a que las crecidas pueden afectar rápidamente a las comunidades ubicadas en terrenos bajos.
Las autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones hidrológicas y exhortan a la población a no confiarse ante cambios repentinos en el nivel del río.


