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sábado, junio 20, 2026

Comer por ansiedad: causas y soluciones para controlar el impulso

El estrés no solo afecta nuestra mente, también altera nuestros hábitos alimenticios. Algunas personas comen en exceso sin darse cuenta, mientras que otras pierden completamente el apetito.

Este comportamiento se debe a la respuesta del cuerpo y la mente ante situaciones difíciles, que activa el hipotálamo y libera hormonas como adrenalina y cortisol.

El estrés a corto plazo puede ser útil para cumplir tareas o escapar de peligros, pero cuando se vuelve crónico —por presiones laborales, financieras o personales— puede provocar depresión, insomnio y aumento de peso.

Esta condición afecta directamente la conexión entre el cerebro y el sistema gastrointestinal, modificando la sensación de hambre y saciedad.

Algunas personas pierden el apetito por la disfunción del nervio vago, que transmite señales entre el estómago y el cerebro, mientras que otras buscan alimentos azucarados para obtener energía rápida frente al estrés.

Este comportamiento es una preparación subconsciente del cuerpo para enfrentar situaciones inesperadas.

Expertos recomiendan manejar el estrés antes de que afecte la alimentación. Dormir bien recalibra el hipotálamo y las glándulas que regulan las hormonas del estrés, mientras que el ejercicio ayuda a pasar de un estado de tensión a uno más relajado y mejora la función cerebral.

Además, mantener hábitos básicos como dormir, comer balanceado y planificar actividades durante períodos de presión puede prevenir comer por ansiedad.

La clave está en cuidar la línea de base de tu salud física y mental, evitando que el estrés dicte tus hábitos alimenticios.

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