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viernes, junio 12, 2026

Científicos confirman cuatro factores clave en el riesgo de infarto e ictus

Una investigación internacional de gran escala ha concluido que casi la totalidad de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares podrían explicarse a partir de cuatro factores de riesgo modificables relacionados con los hábitos de vida.

El estudio, publicado en la Journal of the American College of Cardiology, analizó datos de más de 9 millones de personas en Corea del Sur y Estados Unidos, identificando que el 99% de los infartos e ictus se asocian a hipertensión arterial, colesterol elevado, niveles altos de glucosa y consumo de tabaco.

Incluso en grupos considerados de menor riesgo, como mujeres menores de 60 años, los investigadores encontraron que más del 95% de los eventos cardiovasculares estaban vinculados a al menos uno de estos factores, lo que refuerza la importancia de la prevención temprana.

Entre todos los factores analizados, la hipertensión destacó como el más frecuente. Según el estudio, más del 93% de las personas que sufrieron un infarto, un ictus o insuficiencia cardíaca habían presentado previamente presión arterial elevada, consolidándola como uno de los principales determinantes de la enfermedad cardiovascular.

El cardiólogo Philip Greenland, autor principal del estudio y especialista de la Northwestern University, señaló que los resultados demuestran de forma contundente la relación directa entre estos factores y los eventos cardiovasculares. Según explicó, el enfoque preventivo debe centrarse en el control de condiciones modificables como la presión arterial, en lugar de otros factores menos determinantes.

En la misma línea, datos complementarios en España estiman que alrededor de 46.000 muertes cardiovasculares al año están asociadas a la hipertensión, una condición que afecta aproximadamente al 33% de la población adulta entre 30 y 79 años.

Los hallazgos se suman a investigaciones recientes que han cuestionado la forma tradicional de interpretar los infartos, especialmente en adultos jóvenes y en mujeres. Un estudio previo analizó 1.474 casos registrados entre 2003 y 2018 en personas menores de 65 años en Minnesota, identificando que no todos los infartos responden a las mismas causas.

Tradicionalmente, la mayoría de los casos se atribuyen a la aterotrombosis, es decir, la obstrucción de arterias por coágulos. Sin embargo, el análisis mostró diferencias significativas por sexo: en hombres, esta causa explicó el 75% de los infartos, mientras que en mujeres solo representó el 47%, evidenciando un mayor peso de causas no tradicionales.

Entre estas se incluyen el desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno en el corazón, las disecciones coronarias espontáneas y las embolias provenientes de otras partes del cuerpo, condiciones que pueden pasar desapercibidas si no se realizan diagnósticos adecuados.

La cardióloga Claire Raphael destacó que estos hallazgos ayudan a visibilizar causas del infarto históricamente infrarrepresentadas, especialmente en mujeres, y advirtió que una identificación incorrecta del origen del evento puede llevar a tratamientos inadecuados.

En conjunto, ambas investigaciones refuerzan la importancia de la prevención basada en el control de factores de riesgo modificables, así como la necesidad de mejorar el diagnóstico de las distintas causas de enfermedad cardiovascular para optimizar su tratamiento y reducir complicaciones a largo plazo.

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