Un grupo de científicos en China ha creado nuevos virus quiméricos derivados del SADS-CoV, incorporando genes de un coronavirus similar encontrado en murciélagos.
Así lo detalla un estudio recientemente publicado en Journal of Virology, que ha generado preocupación en la comunidad científica internacional debido al nivel de bioseguridad bajo en el que se realizó.
La investigación fue llevada a cabo bajo protocolos BSL-2, un nivel de bioseguridad comparable al de un consultorio dental, en el que no se exige el uso de mascarillas respiratorias ni equipos de protección avanzada.
El proyecto recibió financiamiento del Programa Clave de Investigación y Desarrollo de China, la Fundación de Ciencias Naturales de Hubei y el Laboratorio de Guangzhou.
Los ensayos preclínicos realizados en ratones mostraron resultados alarmantes. Varios de los virus modificados causaron daños severos en diferentes órganos y presentaron una alta tasa de mortalidad.
Los investigadores detectaron una replicación viral en el cerebro hasta 10,000 veces mayor que en otros tejidos, un hallazgo que subraya el potencial patógeno extremo de estas quimeras virales.
El estudio también reveló que los virus lograron multiplicarse con eficiencia en tejidos respiratorios e intestinales tanto de cerdo como de humano, lo que sugiere una posible capacidad de adaptación a múltiples especies.
Además, las pruebas de neutralización cruzada demostraron que los virus generados corresponden al menos a cinco serotipos distintos, lo que dificultaría el desarrollo de una vacuna con protección amplia.
Aunque los autores del estudio argumentan que la investigación busca comprender mejor los riesgos de futuras zoonosis, expertos internacionales han criticado la falta de medidas de seguridad más estrictas, considerando el nivel de peligrosidad de los virus creados.
La publicación ha reavivado el debate sobre la regulación global de experimentos de ganancia de función y el manejo ético de agentes biológicos de alto riesgo.


