Durante la homilía del Miércoles de Ceniza, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez exhortó a los fieles a vivir la Cuaresma como un tiempo de transformación integral que alcance la mente, la palabra y las acciones cotidianas.
El purpurado explicó que la Iglesia propone un “trípode” espiritual —ayuno, limosna y oración— como un entrenamiento de 40 días destinado a purificar pensamientos, palabras y obras, fortaleciendo la relación con uno mismo, con el prójimo y con Dios.
Rodríguez advirtió que reducir el ayuno a una práctica externa o la limosna a un gesto mínimo impide un cambio real, subrayando que el ayuno también implica dominar lo que se dice para evitar la queja, el chisme y la mentira.
Sobre la limosna, señaló que no se trata de dar lo que sobra, sino de un acto que rompe el egoísmo y repara los vínculos con los demás, convirtiendo las manos en instrumentos de bien y fortaleciendo la fraternidad.
Finalmente, destacó que la oración limpia la mente del ruido y la ansiedad, y concluyó que las tres prácticas deben vivirse juntas: orar sin compartir es egoísmo, dar sin ayunar es filantropía, y ayunar sin orar es solo una dieta.
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