Bolivia acudió este domingo a las urnas en unas elecciones marcadas por la expectativa de un posible giro histórico: el fin de dos décadas de hegemonía de la izquierda y la llegada de la derecha al poder, en medio de la peor crisis económica en 40 años.
La jornada electoral no estuvo exenta de incidentes. En Cochabamba, donde debía votar el candidato izquierdista Andrónico Rodríguez, se detonó un cartucho de dinamita en las inmediaciones del recinto.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, confirmó el hecho y aseguró que no se registraron daños materiales ni mayores alteraciones al proceso.
Sin embargo, más tarde Rodríguez fue agredido con piedras por un grupo de personas, lo que lo obligó a retirarse apresuradamente.
Rodríguez, pupilo del expresidente Evo Morales y actual presidente del Senado, compite en representación de la Alianza Popular.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Óscar Hassenteufel, aclaró que, pese a los incidentes, el proceso se desarrollaba con normalidad y que solo se reportó una persona herida.
Según las encuestas, la preferencia electoral se inclina hacia dos candidatos opositores de derecha: el empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga (2001-2002).
Ambos prometen revertir la crisis caracterizada por la escasez de combustibles y el alza desmedida de los precios de los alimentos.
Doria Medina destacó al emitir su voto en La Paz que “el 90% de los bolivianos apuesta por una salida pacífica y democrática a la crisis”. Quiroga, desde Santa Cruz, llamó a sufragar con calma “para cambiar la historia del país”.
El presidente saliente, Luis Arce, quien no participa en los comicios, aseguró que garantizará una “transición ordenada” y llamó a la unidad nacional.
Mientras tanto, el Movimiento al Socialismo (MAS), partido que gobernó Bolivia en los últimos 20 años, llega debilitado y con su candidato Eduardo del Castillo relegado en las encuestas.
Evo Morales, desde el Chapare, instó a sus seguidores a anular el voto, pese a las advertencias de las autoridades sobre posibles intentos de boicot en esa región.
Con 7,9 millones de ciudadanos habilitados para votar dentro del país y más de 369.000 en el extranjero, la elección podría definirse en una segunda vuelta el 19 de octubre, ya que ningún candidato alcanzaría en primera vuelta los requisitos para la victoria: más del 50% de los votos válidos o el 40% con una ventaja de al menos 10 puntos sobre el segundo.
El resultado de estos comicios no solo marcará el rumbo interno de Bolivia, sino que también podría consolidar la tendencia regional hacia la derecha, reflejada recientemente en la llegada al poder de Javier Milei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador.
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