Rusia lanzó un masivo ataque aéreo sobre Ucrania durante la madrugada del domingo, utilizando más de 600 drones y misiles, en uno de los bombardeos más grandes desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
Al menos cuatro personas murieron en Kyiv y decenas resultaron heridas en distintas regiones del país.
Las autoridades ucranianas indicaron que los ataques impactaron edificios residenciales, infraestructuras críticas y el Instituto de Cardiología de la capital.
Entre las víctimas se encuentra una niña de 12 años. Las defensas aéreas lograron derribar la mayoría de los misiles y drones, pero varias explosiones causaron daños significativos.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, calificó los ataques como una “guerra contra civiles” y destacó la reciente llegada de sistemas de defensa antimisiles Patriot para reforzar la protección del país.
El gobierno ucraniano continúa negociando la adquisición de armas y tecnología para enfrentar las amenazas.
La escalada de ataques provocó reacciones internacionales: Polonia reforzó su espacio aéreo, mientras que la OTAN acordó reforzar las defensas en la región del Báltico.
La Unión Europea y el Reino Unido planean utilizar activos rusos congelados para apoyar a Ucrania ante esta ofensiva.
Rusia, por su parte, afirmó que los bombardeos se dirigieron contra instalaciones militares e industriales.
El conflicto sigue generando tensiones globales y evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura civil ante los ataques con drones y misiles.
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