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sábado, julio 18, 2026

Alerta global por nueva droga sintética, más letal que el fentanilo

La aparición de una nueva clase de droga sintética conocida como nitazenos ha encendido las alertas en los sistemas de salud pública, organizaciones internacionales y cuerpos de seguridad en todo el mundo.

Esta sustancia, que en muchos casos superan la potencia del fentanilo —un opioide 50 veces más fuerte que la heroína— ya ha sido relacionada con cientos de muertes por sobredosis desde su detección inicial en 2019.

Según un informe reciente de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), ya se han identificado al menos 26 variantes de nitazenos en 30 países de Europa, América, Oceanía y el sudeste asiático.

De los incidentes documentados, el 82 % han resultado en muertes, muchas de ellas en consumidores que ni siquiera sabían que habían ingerido esta droga.

Uno de esos casos es el de Tina Harris, una mujer londinense de 41 años que consumió nitazenos sin saberlo, creyendo que era fentanilo.

La potencia extrema de la sustancia la llevó a desmayarse y despertar en un hospital tras recibir una inyección de naloxona, el antídoto utilizado para contrarrestar sobredosis. “Es una trampa del diablo”, declaró al Wall Street Journal.

Fabricación y peligros

Los nitazenos se fabrican en laboratorios clandestinos a partir de precursores químicos fácilmente accesibles.

Su enorme potencia implica que cantidades diminutas bastan para producir efectos intensos, lo que los hace atractivos para redes criminales que los mezclan con otras sustancias como heroína, cocaína, ketamina, éxtasis, benzodiacepinas, entre otras.

Esta mezcla incrementa exponencialmente el riesgo de sobredosis, ya que los usuarios desconocen que están consumiendo nitazenos y no pueden anticipar la dosis letal.

Escasez de heroína y expansión de opioides sintéticos

La proliferación de nitazenos también responde a la escasez global de heroína, provocada por la prohibición del cultivo de amapola en Afganistán desde 2022.

Este vacío en el mercado ha impulsado la producción y distribución de opioides sintéticos, cuya fabricación es más barata y discreta.

Un caso histórico similar ocurrió en Estonia, donde la entrada del fentanilo tras una prohibición similar en el año 2000 generó una crisis de sobredosis que duró más de una década.

Hoy, se teme que los nitazenos repliquen ese mismo patrón. Solo en 2023, estas sustancias estuvieron implicadas en casi la mitad de las muertes por drogas en ese país.

Un riesgo global

En Australia, se registraron 32 muertes relacionadas con nitazenos entre 2020 y 2024, y en el 84 % de los casos, las víctimas desconocían haber consumido opioides.

Muchos lotes de droga también contenían xylazina, un sedante veterinario no autorizado para humanos, asociado con lesiones severas y cuadros clínicos complejos.

“El fenómeno refleja lo que estamos viendo en países como Estados Unidos”, explicó Cobus Gerber, profesor de la Universidad del Sur de Australia, a Science Daily.

“Estas combinaciones están contribuyendo a una ola de muertes y a desafíos clínicos graves.”

Además, se ha documentado la venta de nitazenos en plataformas digitales, donde algunos compuestos ofrecen hasta 15 veces más potencia que el fentanilo y están disponibles para envíos internacionales.

Respuesta internacional

Frente a esta amenaza, tanto la UNODC como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han solicitado control internacional sobre varios nitazenos, así como el fortalecimiento de sistemas de detección temprana, disponibilidad de naloxona y acceso a tratamientos de desintoxicación y rehabilitación.

El desafío que representan los nitazenos no solo pone a prueba los sistemas sanitarios, sino que también exige una respuesta urgente y coordinada a nivel global para contener esta nueva ola de sobredosis que ya cobra vidas silenciosamente.

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